Buceo artesanal: cuatro muertes en agosto sin cámara cerca

Pescador artesanal con compresor y manguera de aire preparándose para bucear desde una lancha

En agosto de 2026 murieron al menos tres buzos de pesca artesanal en Latinoamérica por causas directamente ligadas al buceo: Alexander Tun Pacheco, líder cooperativista de Río Lagartos (Yucatán), por un cuadro grave de descompresión el 14 de agosto; Segundo Junior Rodríguez, de 29 años, en Matarani (Perú) el 26 de agosto tras un ascenso demasiado rápido; y un adolescente de 17 años en Caleta Barranquilla (Caldera, Chile) el 23 de agosto mientras faenaba en apnea. En Piura, siete organizaciones de buzos reclaman una cámara hiperbárica y una regulación que no llega. Es la cara del buceo de la que no hablan las revistas.

Río Lagartos: muere quien pedía seguridad

Alexander Tun Pacheco, “El Chino”, presidía la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Río Lagartos, en el oriente de Yucatán, y era una voz conocida en la defensa de mejores condiciones laborales, de la conservación del recurso y de prácticas de buceo más seguras en la pesca del pepino de mar. El jueves 14 de agosto presentó un cuadro grave de descompresión durante la jornada. Sus compañeros lo llevaron a tierra y después al hospital del IMSS en Tizimín, donde recibió tratamiento sin éxito.

Matarani: ascenso rápido y dos horas hasta la cámara

El miércoles 26 de agosto, sobre las 20:30, la familia de Segundo Junior Rodríguez Carhuajulca, de 29 años, pidió ayuda en el centro de salud de Matarani (Arequipa). El médico de guardia diagnosticó descompresión y ordenó el traslado en ambulancia al hospital de Ilo, donde hay cámara hiperbárica. Llegó a urgencias a las 22:10 sin signos vitales. Según la información recogida por la policía, se había descompensado tras ascender demasiado rápido a la superficie.

Ese trayecto de casi dos horas resume el problema: la enfermedad descompresiva grave se trata con oxígeno inmediato y recompresión temprana, y cada hora sin ambas cosas empeora el pronóstico. Lo explicamos en nuestro artículo sobre la enfermedad descompresiva.

Caldera: un menor en apnea

En Caleta Barranquilla, comuna de Caldera, la Armada de Chile informó a Carabineros de que un joven de 17 años había sido hallado sin vida mientras realizaba faenas de buceo en apnea. Se presume que sufrió falta de aire bajo el agua; en el SAR de Caldera se constató el fallecimiento por paro cardiorrespiratorio. El mecanismo probable es el que describimos en síncope en apnea: la pérdida de conciencia por hipoxia llega sin aviso, y si no hay un compañero en superficie que saque a la persona en el primer minuto, no hay segunda oportunidad. Un menor buceando en apnea para pescar, sin vigilancia, es una falla de todo el sistema, no un accidente.

Piura: 25 muertos y ninguna cámara

El Comité Regional de Extractores del Recurso Pulpo de Piura, que agrupa a siete organizaciones de buzos de Máncora, Los Órganos, Talara, Paita, Bayóvar e Isla Lobos de Afuera, hizo público en agosto un balance que debería ser portada: 50 accidentes de buceo registrados hasta marzo de 2025 y 25 fallecidos, ocho de ellos antes de recibir atención médica. Todos los casos mortales fueron por enfermedad descompresiva. En la región no hay cámara hiperbárica.

Piden condiciones seguras, atención médica especializada, un marco regulatorio claro y que el Ministerio de la Producción defina de una vez la cuota de pulpo de 2026, pendiente desde octubre de 2025. “Necesitamos la atención oportuna de las autoridades competentes como IMARPE y fiscalización”, resumen. Bucean en apnea y con compresor (hookah), es decir, con aire suministrado desde superficie por una manguera, durante horas, sin tablas ni ordenador.

Por qué el buceo artesanal mata más que el recreativo

El buceo recreativo tiene límites de profundidad por certificación, velocidad de ascenso de 9 metros por minuto, parada de seguridad de 3 minutos entre 3 y 5 metros, un compañero, un ordenador y un intervalo de superficie planificado. El buceo de pesca artesanal con hookah tiene lo contrario: jornadas de muchas horas, profundidades dictadas por dónde está el recurso, ascensos a la velocidad que marca la carga y repeticiones sin descanso. Cada uno de esos factores aumenta la saturación de nitrógeno; juntos hacen que la descompresión no sea un riesgo sino una certeza estadística. Lo desarrollamos en tablas de buceo y descompresión y en la comparativa de tipos de buceo.

La solución no es prohibir una forma de vida, sino equiparla: formación en tablas y perfiles de trabajo, un límite de profundidad y tiempo por jornada, oxígeno a bordo, un protocolo de evacuación y cámaras hiperbáricas donde hay flotas que bucean. Ninguna de esas cosas cuesta más que un funeral. Si trabajas o formas a quienes trabajan en el agua, las tablas de descompresión y manuales están disponibles para todos, y aplicarlas es lo que separa a un buzo de un número en una lista.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la descompresión afecta tanto a los buzos artesanales?

Porque bucean con aire de compresor (hookah), muchas horas al día, a profundidades que a menudo superan los 20 metros, ascendiendo rápido y repitiendo inmersiones sin tablas ni ordenador. Cada factor multiplica la carga de nitrógeno y el riesgo de burbujas.

¿Cuántos buzos artesanales han muerto en Piura?

El comité regional de extractores de pulpo registró 50 accidentes de buceo hasta marzo de 2025 y 25 fallecidos, ocho de ellos antes de recibir atención médica. Todos los casos mortales fueron por enfermedad descompresiva.

¿Qué debería tener un pescador que bucea con compresor?

Formación en tablas y velocidad de ascenso, un perfil de trabajo con límite de profundidad y tiempo, paradas de seguridad, oxígeno a bordo y un plan de evacuación a la cámara hiperbárica más cercana. Nada de eso es caro comparado con una vida.

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