Cuatro ballenas azules juntas frente a Fisterra

Soplo de una ballena azul al atardecer frente a un cabo rocoso de la costa gallega

Cuatro ballenas azules, el animal más grande que ha existido, fueron avistadas juntas el lunes 24 de agosto de 2026 frente al cabo Fisterra (A Coruña) por el equipo de Buceo Finisterre, que realizaba una salida de observación de cetáceos con una bióloga y un grupo de visitantes de Madrid. Una de ellas se acercó a menos de diez metros de la embarcación. El centro, que lleva años saliendo a ver cetáceos en la Costa da Morte, nunca había encontrado más de dos ejemplares en una misma jornada.

Cómo fue el encuentro

Fueron los soplos, visibles a distancia con la luz baja, los que permitieron localizar a los cuatro rorcuales pasadas las ocho de la tarde, coincidiendo con la puesta de sol. La embarcación detuvo el motor y uno de los animales se aproximó por su cuenta. En las inmediaciones había además una ballena aliblanca (rorcual aliblanco), un grupo de más de cincuenta delfines y un tiburón de pequeño tamaño. Para el equipo fue el primer avistamiento de ballena azul de la temporada; para los visitantes, el primero de su vida.

“Ayer vivimos un momento único junto a cuatro ballenas azules”, resumió Buceo Finisterre en sus redes. Días antes, vecinos de A Laracha habían visto dos rorcuales comunes frente a Caión, y la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA) lo señalaba entonces como uno de los primeros avistamientos de grandes ballenas del año en Galicia.

Por qué Galicia ve ballenas azules

La ballena azul fue cazada hasta casi la extinción en el Atlántico norte durante el siglo XX; la costa gallega tuvo factorías balleneras hasta los años ochenta. Su reaparición estival frente a la Costa da Morte y las Rías Baixas en los últimos años se asocia al afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes que caracteriza el verano gallego y que concentra el kril y los pequeños peces de los que se alimentan. Que se vean en grupo, y tan cerca de costa, es una señal buena para una población que aún se cuenta en pocos miles de individuos en todo el Atlántico.

Para el buceador, Galicia es un destino de agua fría, visibilidad variable y vida abundante, muy distinto del Mediterráneo de las islas Medas pero con la misma lógica: donde hay comida hay fauna. Nuestra guía sobre la mejor época para bucear explica cómo el afloramiento condiciona lo que ves bajo el agua en cada estación.

Observar sin molestar

La escena de Fisterra es un modelo de cómo se hace: motor parado, sin perseguir, dejando que el animal elija la distancia. Las ballenas azules miden hasta 30 metros y se desplazan rápido; nadar o bucear con ellas no es una actividad regulada ni sensata, y en la mayoría de países está prohibido acercarse a menos de una distancia mínima con la embarcación en marcha. Si sales a verlas, hazlo con un operador que conozca la normativa de cetáceos y que no prometa “nado con ballenas”. El animal que se acercó a diez metros lo hizo porque nadie fue hacia él.

Si lo tuyo son los grandes cetáceos vistos desde el agua, el lugar del mundo hispanohablante para hacerlo con reglas claras es la Patagonia argentina, con la ballena franca austral: lo contamos en nuestra guía de buceo en Puerto Madryn. Y si quieres saber qué animales marinos merecen respeto por otras razones, tienes la lista en animales marinos peligrosos: la ballena azul no está en ella.

Preguntas frecuentes

¿Hay ballenas azules en Galicia?

Sí. Desde hace unos años se avistan cada verano y otoño frente a la Costa da Morte y las Rías Baixas, en su ruta de alimentación por el Atlántico nororiental. Ver cuatro juntas, como el 24 de agosto de 2026 en Fisterra, es excepcional.

¿Se puede bucear con ballenas azules?

No es una actividad regulada ni recomendable: son animales de hasta 30 metros que se desplazan rápido en mar abierto. La observación responsable se hace desde embarcación, con el motor detenido y dejando que sea el animal quien decida la distancia.

¿Cuándo es la mejor época para ver cetáceos en Galicia?

De julio a octubre, cuando el afloramiento de aguas frías concentra el alimento frente a la costa. Delfines y rorcuales aliblancos son habituales; el rorcual común y la ballena azul, menos frecuentes pero cada vez más registrados.

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