Hay un momento concreto en la vida de casi cualquier buceador en el que las inmersiones cambian: el día en que empieza a ver nudibranquios. Antes de ese día el fondo de arena es un sitio aburrido por el que se pasa de camino al arrecife. Después, es donde están las cosas. No es que aparezcan de repente: estaban siempre, y lo que cambia es la forma de mirar.
En resumen
| Dato | Valor |
|---|---|
| Qué son | Moluscos gasterópodos marinos que perdieron la concha |
| Especies descritas | Más de 4.700, y subiendo |
| Tamaño típico | Entre 1 y 4 cm; los hay de más de 20 |
| Por qué los colores | Aposematismo: avisan de que son tóxicos o incomibles |
| Su truco más raro | Roban las células urticantes de sus presas y las usan |
| Dónde mirar | Arena, escombro, esponjas e hidrarios. No en el coral bonito |
Qué son exactamente
Un nudibranquio es un caracol marino que renunció a la concha. Eso es todo, y explica el resto.
Son moluscos gasterópodos, parientes de los caracoles de jardín, que a lo largo de su evolución fueron perdiendo la concha hasta quedarse sin ella. El nombre viene de ahí: branquias desnudas, porque muchas especies llevan el aparato respiratorio a la vista, en forma de penacho, en mitad del dorso.
Hay más de 4.700 especies descritas y se siguen describiendo cada año, entre otras cosas porque muchas son diminutas y llevaban décadas confundidas unas con otras hasta que llegó la genética.
Renunciar a la concha tiene una ventaja y un problema. La ventaja es la libertad: pueden meterse en grietas, reptar bajo salientes y tener formas imposibles. El problema es obvio: son un bocado blando, lento y sin defensa en un sitio lleno de bocas. Todo lo demás es cómo resolvieron eso.
Por qué son de esos colores
No son de esos colores para gustarte. Son de esos colores para que no te los comas.
Se llama aposematismo y es la misma estrategia de la avispa o de la rana venenosa: un animal que es tóxico o desagradable al paladar y que además lo anuncia con una señal imposible de confundir. Al depredador le basta una mala experiencia para no repetir, y al nudibranquio le conviene que esa experiencia ocurra lo antes posible.
Muchas especies obtienen sus compuestos defensivos de lo que comen, sobre todo de esponjas, y los concentran en la piel. No todos: algunos van por la vía contraria y son maestros del camuflaje, imitando exactamente la esponja o el hidrario sobre el que viven. Esos son los que casi nadie ve.
El truco de robarle el arma a la presa
Esta es la parte que hace que valga la pena contarlos.
Un grupo de nudibranquios, los eólidos, se alimenta de cnidarios: hidrozoos, anémonas, medusas. Los cnidarios se defienden con nematocistos, cápsulas urticantes que se disparan al contacto. Es el mismo mecanismo que te quema el brazo cuando rozas una medusa.
Lo que hace el eólido es esto: se come al cnidario, no digiere los nematocistos, y los transporta intactos hasta unas proyecciones que lleva en el dorso, llamadas ceratas. Allí los almacena, cargados y funcionales, y los usa para su propia defensa.
Tiene nombre: cleptocnidia, literalmente el robo del cnidocisto. Es uno de los casos más claros de la naturaleza de un animal que se apropia del arma de otro sin haber tenido que desarrollarla.
Tiene una consecuencia práctica: a algunos nudibranquios conviene no tocarlos, que en realidad es la regla para todo lo que hay en un arrecife.
Cómo leer uno cuando lo tienes delante
Dos estructuras ordenan casi todo lo que vas a ver.
Los rinóforos son ese par de antenas que llevan en la cabeza, y no son antenas: son órganos quimiosensoriales. Con ellos rastrean el agua para encontrar comida y pareja, y su forma, laminada, anillada o lisa, es una de las claves para identificar la especie. Muchos pueden retraerlos si los molestas, y ahí tienes la primera señal de que te has acercado demasiado.
Las ceratas son las proyecciones del dorso de los eólidos, y hacen dos cosas a la vez: respirar y almacenar los nematocistos robados. En otros grupos, en vez de ceratas hay un penacho branquial en la parte trasera del dorso, que se retrae de golpe ante una sombra.
Y un detalle que sorprende a todo el mundo: son hermafroditas. Cada individuo tiene aparato masculino y femenino. Para un animal lento, escaso y que a veces no se cruza con otro de su especie en semanas, eso duplica las opciones cuando por fin ocurre. Si alguna vez ves dos pegados de costado, estás viendo exactamente eso.
Cómo se aprende a verlos
Esta es la parte útil, y es una habilidad, no suerte.
Baja el ritmo hasta que te parezca ridículo. La velocidad a la que se ven nudibranquios es de aproximadamente un metro por minuto. Si te estás desplazando, no los vas a ver; los vas a pasar por encima.
Deja de buscar movimiento. Todo el instinto de un buceador está entrenado para detectar peces, o sea, cosas que se mueven. Un nudibranquio se mueve tan despacio que no activa nada en tu cerebro. Lo que sí lo activa es un color fuera de sitio, o una silueta con bultos donde el sustrato es liso.
Mira donde está su comida. No están en el coral bonito: están sobre las esponjas, en los hidrarios que parecen plumitas, bajo los salientes y en el escombro. El macro vive donde el paisaje es feo, y ese es el motivo de que los destinos de macro parezcan poco atractivos en las fotos de arriba.
Mira debajo. Muchas especies reptan por la cara inferior de rocas y salientes, protegidas de la luz y de los depredadores. Girar un poco el cuello y mirar hacia arriba desde abajo cambia la cantidad de cosas que aparecen.
Y quédate quieto. Aquí es donde todo esto se cae si tu flotabilidad no está fina: para mirar un metro cuadrado durante un minuto hay que poder quedarse suspendido sin tocar nada y sin levantar sedimento. Si no llegas, es una razón más para trabajar el control de flotabilidad antes que cualquier otra cosa.
Dónde hay más
En todas partes. Hay nudibranquios en el Mediterráneo, en el Cantábrico, en el Caribe y en cualquier arrecife tropical. Lo que cambia entre un sitio y otro no es si están, sino cuántos hay por metro cuadrado y cuánto cuesta encontrarlos.
El destino de referencia mundial es Anilao, en Filipinas, con una densidad que ha convertido la zona en peregrinación de fotógrafos. Está contado en la guía de buceo en Filipinas, junto con los otros tres destinos muy distintos que tiene el país.
Pero no hace falta ir tan lejos para empezar. Hace falta una inmersión en la que decidas de antemano que no vas a ir a ninguna parte: entras, te quedas en los primeros treinta metros de fondo y los miras durante cuarenta minutos. La primera vez encontrarás uno. La quinta, seis. A partir de ahí ya no hay vuelta atrás, y vas a querer una cámara con lente macro, que es otra historia y está en fotografía submarina.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un nudibranquio?
Un molusco gasterópodo marino que perdió la concha a lo largo de su evolución. El nombre significa branquias desnudas, porque muchos llevan el aparato respiratorio a la vista en el dorso. Hay más de 4.700 especies descritas y se siguen describiendo cada año.
¿Por qué los nudibranquios tienen colores tan llamativos?
Porque la mayoría son tóxicos o de sabor desagradable y les conviene anunciarlo. Es lo que se llama aposematismo: colorido de advertencia. Un animal blando, lento y sin concha no puede huir ni esconderse, así que la estrategia que le queda es que no merezca la pena comérselo, y que se note desde lejos.
¿Los nudibranquios pican?
Algunos pueden, y con un arma que no es suya. Los eólidos comen cnidarios, hidrozoos y anémonas, y en vez de digerir sus nematocistos, las células urticantes, los almacenan intactos en las proyecciones de su dorso y los usan para defenderse. Se llama cleptocnidia. Por eso a algunos conviene no tocarlos.
¿Dónde se ven más nudibranquios?
En fondos de arena, escombro y esponjas más que en el arrecife de postal. El macro vive donde el paisaje es feo. Anilao, en Filipinas, es probablemente la mayor densidad conocida, pero hay nudibranquios en el Mediterráneo, en el Cantábrico y en cualquier arrecife tropical: lo que cambia no es si están, es si los ves.
¿Cómo se aprende a ver nudibranquios?
Bajando el ritmo hasta que parezca ridículo y mirando un solo metro cuadrado durante un minuto. La mayoría mide entre uno y cuatro centímetros y se mueve muy despacio, así que no los detecta el movimiento: los detecta el color fuera de sitio o una silueta con bultos donde el sustrato es liso.
