El buceo a la deriva es el que más desconcierta a quien viene de bucear en sitios tranquilos, porque le quita al buceador dos cosas que creía imprescindibles: elegir a dónde va y volver por donde vino. El barco no fondea, la corriente decide la ruta y tú te dejas llevar. Suena a perder el control, y en realidad es la forma menos cansada de bucear que existe, siempre que entiendas tres reglas.
En resumen
| Dato clave | Valor |
|---|---|
| Qué es | El barco no fondea; la corriente te lleva y el barco te recoge donde salgas |
| La regla principal | No se nada contra la corriente. Nunca |
| Equipo que deja de ser opcional | Boya de señalización desplegable y su carrete |
| Ventaja | Gastas mucho menos aire, porque no te desplazas tú |
| Riesgo real | Separarse del grupo o salir sin que el barco te vea |
| Dónde es la norma | Maldivas, Palau, Cozumel, canales del Indopacífico |
Por qué existe
Porque en muchos de los mejores sitios del mundo la corriente es el motivo por el que hay algo que ver.
Una corriente que barre un canal o una pared trae comida en suspensión, y donde hay comida hay peces pequeños, y donde hay peces pequeños hay peces grandes. Los sitios de gran fauna casi siempre son sitios de corriente: tiburones, jureles, barracudas, mantas en estaciones de limpieza. Fondear ahí sería ir contra la propia razón de estar ahí.
Y hay un segundo motivo, más prosaico: fondear destroza el arrecife. Un ancla soltada sobre coral hace un daño desproporcionado, y por eso en muchas áreas protegidas está directamente prohibido y todo se bucea a la deriva o con muerto fijo.
Las tres reglas
Uno: no se nada contra la corriente. Es la que más cuesta interiorizar y la que más problemas evita. Una corriente moderada va más rápido de lo que un buceador equipado puede nadar de forma sostenida, así que intentar volver al punto donde estaba el grupo solo consigue vaciarte la botella y dejarte con las piernas agotadas, y además más lejos que antes. Si te has pasado, no vuelves: te pegas al fondo o al arrecife, donde la corriente siempre es menor por rozamiento, y avanzas ahí.
Dos: el grupo va junto y a la misma altura. En una deriva, separarse un metro en vertical puede significar entrar en una capa de agua que se mueve a otra velocidad, y a los dos minutos estás a cincuenta metros de los demás sin haber hecho nada. La referencia no es el fondo: es tu compañero.
Tres: la salida se señala. Como el barco no está encima de ti sino siguiéndote, salir sin avisar es aparecer como una cabeza del tamaño de un coco en medio de un mar con olas. De ahí lo siguiente.
La boya de señalización, que aquí no es un accesorio
En una inmersión a la deriva, la boya de señalización desplegable —el tubo naranja o amarillo que se infla desde el fondo y sube a la superficie— es el elemento de seguridad más importante que llevas encima. Más que la luz y más que el cuchillo.
Su función es doble. Antes de subir, le dice al barco dónde vas a salir, con tiempo para que se coloque. Y una vez en superficie, te convierte de un punto invisible en una señal vertical de metro y medio que se ve a distancia.
Lanzarla bien se practica, y no en el momento en que la necesitas. Lo que hay que tener claro es que el carrete va suelto y la boya sube sola: el error que manda gente a la superficie sin control es tener el carrete enganchado al equipo o el dedo dentro del bobinado cuando el tubo tira hacia arriba.
Añade un silbato o un dispositivo sonoro, que en superficie con oleaje funciona mejor de lo que parece, y si buceas en zonas de tráfico, un espejo de señales.
Cómo se entra
La entrada de una deriva tiene su propia coreografía y conviene saberla antes de estar en la borda.
Todo el grupo entra a la vez. No de uno en uno, porque el primero estará a treinta metros cuando salte el último. El patrón habitual es que el barco se coloque a barlovento del punto y todos salten en cuestión de segundos.
Muchas veces se entra en descenso inmediato, lo que en inglés se llama salto negativo: se salta con el chaleco vacío y se empieza a bajar en el momento de tocar el agua, sin pararse en superficie. Es lo que evita que la corriente te lleve por encima del punto antes de haber bajado. Exige tener la compensación de oídos resuelta, porque vas a estar bajando desde el primer segundo.
Y la reunión es abajo, no arriba. El punto de encuentro es el fondo o una profundidad acordada, no la superficie.
Por qué cansa menos
Esta es la parte que sorprende: una deriva bien hecha es de las inmersiones más cómodas que vas a hacer.
No te desplazas tú, te desplaza el agua. Eso significa que no estás aleteando, y no aletear es la diferencia entre gastar cincuenta bares y gastar noventa. Consumos que en una inmersión normal te dejarían fuera a los treinta minutos aquí dan para cincuenta.
La energía se va a otra parte: a mantenerte a la altura correcta y a no chocar con nada. O sea, a la flotabilidad. Que es exactamente por lo que una deriva es un buen termómetro de cómo buceas: si tienes el control de flotabilidad resuelto, es un paseo; si no, es cuarenta minutos de corregir.
Lo que puede salir mal, y qué se hace
Te separas del grupo. Un minuto de búsqueda y a superficie, que es la norma de siempre. La diferencia aquí es que arriba tienes que lanzar la boya inmediatamente, porque el barco puede estar siguiendo al grupo principal y tú vas en otra dirección.
Sales lejos del barco. No nades hacia él. Infla el chaleco, mantén la boya arriba, ponte de espaldas al oleaje y espera. El barco te va a ver antes desde lejos si estás quieto y señalizado que si estás nadando y sumergido hasta la nariz.
La corriente cambia de dirección a media inmersión. Pasa, sobre todo cerca de canales y con mareas. No es una emergencia: se avisa al grupo con las señales acordadas, se sigue la nueva dirección y se sale antes. Las señales de buceo para «corriente» y «nos vamos hacia allí» conviene repasarlas en el briefing, porque son las que se usan.
Hay corriente descendente. Es la seria, y aparece en paredes verticales cuando el agua que sube por un lado baja por el otro. Lo que se hace es apartarse de la pared hacia mar abierto, inflar el chaleco y aletear en horizontal, nunca hacia arriba contra el agua. Si lo has visto una vez lo reconoces; si no lo has visto nunca, es una razón para hacer el curso de dos estrellas antes de meterte en paredes con fama.
Dónde vas a encontrártelo
Las Maldivas son el ejemplo de manual, porque casi todo se bucea en los canales entre atolones y la marea manda. Palau, Cozumel, el canal de Tiran en el mar Rojo, buena parte del Indopacífico y, en general, cualquier sitio donde te hablen de mantas o de bancos grandes.
También es la norma en varias zonas de Filipinas, que están contadas en la guía de buceo en Filipinas.
Y una recomendación que vale más que toda la técnica: la primera deriva, con un centro que las haga a diario. No es lo mismo un barco cuyo patrón lleva veinte años siguiendo burbujas que uno que fondea siempre y hoy ha decidido probar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el buceo a la deriva?
Una inmersión en la que no se fondea: el grupo entra en la corriente, se deja llevar a lo largo del arrecife o de la pared y el barco lo sigue en superficie para recogerlo donde salga. No se vuelve al punto de entrada porque no hay punto de entrada al que volver.
¿Es peligroso bucear a la deriva?
No en sí mismo, y de hecho suele ser menos exigente que una inmersión normal porque no gastas aire nadando. Lo que lo vuelve peligroso es separarse del grupo, no llevar boya de señalización o bucear a la deriva con un barco que no sabe seguirte. El riesgo no es la corriente: es quedarse solo en superficie sin que nadie te vea.
¿Qué equipo hace falta para bucear a la deriva?
Una boya de señalización desplegable desde el fondo con su carrete, y saber lanzarla. Es lo único que convierte una cabeza en mitad del mar en algo visible a media milla. Añade un silbato o un dispositivo sonoro, y un espejo si buceas en sitios con mucho tráfico.
¿Se puede nadar contra la corriente si me alejo?
No, y ese es el error clásico. Una corriente moderada supera con facilidad la velocidad de un buceador equipado, así que intentarlo agota el aire y las piernas sin ganar metros. Lo correcto es pegarse al fondo o al arrecife, donde la corriente es menor, y si no funciona, subir, lanzar la boya y esperar.
¿Qué nivel necesito para bucear a la deriva?
Con una estrella puedes hacer derivas suaves si el centro las organiza bien. Para corrientes fuertes, entradas con salto negativo y sitios como los canales de Maldivas o las paredes de Palau, conviene dos estrellas y tener la flotabilidad resuelta, porque no vas a tener tiempo de pensar en ella.
