Qué dicen los informes anuales de accidentes de buceo (y qué no dicen)

Carpeta de anillas cerrada sobre una mesa junto a una ventana, con un ordenador de buceo, unas gafas de leer y una taza al lado

Los informes de accidentes de buceo con serie anual, metodología publicada y descarga libre son exactamente dos en todo el mundo: el Annual Diving Incident Report de la federación británica BSAC y el Annual Diving Report de DAN. No hay un tercero. Cuando leas en español que tal porcentaje de los accidentes es error humano, esa frase sale de uno de esos dos, casi siempre sin decir de qué edición ni de qué año. Y eso importa: la última edición libre de DAN lleva el número 2022, salió en 2025 y analiza 2020.

En resumen

BSAC DAN
Documento Annual Diving Incident Report Annual Diving Report
Última edición libre 2024 (año natural 2024) Edición 2022, publicada en 2025, datos de 2020
Archivo público 2012 a 2024 1988 a 2022
Ámbito Reino Unido, todas las agencias, más socios BSAC en el extranjero Mundial por intención; seguimiento real solo en EE. UU. y Canadá
Qué cuenta Todo tipo de incidentes: 331 en 2024 Fallecimientos, lesiones e incidentes: 146 muertes notificadas en 2020
Punto ciego Sin tasa por inmersión Sin tasa por inmersión

¿Quién publica de verdad una serie anual de accidentes de buceo?

BSAC lo hace como federación nacional del Reino Unido. Su base de datos se nutre de la agencia marítima y de guardacostas, del RNLI, del servicio de buceo del Ministerio de Defensa, de PADI Europa-Oriente Medio-África, de otras federaciones británicas e irlandesas, de un seguimiento de prensa y, sobre todo, de partes voluntarios.

DAN funciona de otra manera. Su proceso actual se estableció en 2016 y arranca con notificaciones: organizaciones afiliadas, alertas de prensa, partes de familiares y testigos y las llamadas a su centro médico de emergencias. Después depende de que la policía, los forenses y los guardacostas le den acceso a sus informes.

DAN lo escribe con todas las letras: no investiga fallecimientos. BSAC tampoco: las dos recopilan partes ajenos, los cruzan y los depuran, y ese detalle explica casi todo lo que viene después.

La edición dice 2022, los datos son de 2020 y salió en 2025

La cita completa de su página de créditos es: DAN Annual Diving Report 2022 Edition – A report on 2020 diving fatalities, injuries, and incidents, Divers Alert Network, 2025. Tres fechas distintas en una sola línea.

Quien cite “el último informe de DAN” sin más está citando 2020, el año en que el mundo dejó de viajar. El propio informe lo dice: las restricciones redujeron la actividad y el recuento de fallecimientos fue el más bajo en cinco años. DAN recibió notificación de 146 muertes por actividades subacuáticas en todo el mundo, frente a 186 en 2019; las de buceo recreativo fueron 48, casi la mitad de las 104 del año anterior, con la apnea contada aparte.

Bajaron los accidentes porque bajaron las inmersiones, no porque el buceo se volviera más seguro.

El calendario de BSAC es más ajustado: la edición de 2024 está firmada en octubre de 2025 y anunciada el 12 de noviembre. Un año de retraso, no cinco.

Qué dice el informe de BSAC del año 2024

Durante el año natural 2024 se registraron 331 incidentes de buceo, de los cuales 92 ocurrieron fuera del Reino Unido. Hubo 12 fallecidos, tres socios de BSAC y nueve no. La media de edad fue de 57,4 años, y en la mitad de los casos mortales hubo de por medio buceo en solitario o separación del compañero bajo el agua.

Incidentes de 2024 por categoría, frente a la media del quinquenio anterior (Figura 4 del informe):

Categoría 2024 Media 2019-2023
Lesión 56 48,4
Embarcación y superficie 52 36,8
Descompresión 37 46
Miscelánea 31 15,4
Ascensos 20 22,8
Equipo 18 17,2
Fallecimientos 12 9,8
Técnica 12 9,4

La letra pequeña de la misma página manda. Primero: cada incidente se asigna a una sola categoría, la del factor más significativo. Si un ascenso rápido acaba en enfermedad descompresiva, el caso se cuenta en descompresión y desaparece de ascensos, que solo recoge los anómalos sin lesión. Segundo: BSAC advierte de que el crecimiento de “miscelánea” y “lesión” se debe a que llegan más partes con información insuficiente. Las dos categorías más grandes de 2024 son, en parte, el cajón de lo que no se pudo clasificar.

Los grados intermedios y altos de BSAC están sobrerrepresentados entre los accidentados: los Dive Leader son el 28,2 % de los accidentados frente al 20,7 % de los implicados sin lesión, y los Advanced Diver, el 18,8 % frente al 10,9 %. La propia federación concluye que la titulación no protege por sí sola de acabar en la estadística. Qué significa cada grado está en nuestra guía de certificaciones de buceo.

Dónde coinciden las dos series: el material falla poco

Lo que más se repite al leer los dos informes es lo poco que pesa el material. En 2024, el equipo explicó 18 incidentes en BSAC, casi lo mismo que su media del quinquenio anterior. En el cuadro de causas de muerte de DAN para 2020, el fallo de equipo aparece en un caso de 89.

La descompresión lleva años bajando: 37 casos frente a una media de 46, con un descenso sostenido también en los ascensos rápidos. BSAC lo relaciona, en condicional y no como causa probada, con un trabajo sostenido en flotabilidad y planificación. El cuadro clínico está en enfermedad descompresiva; aquí interesa la dirección de la flecha.

Lo que no baja es el bloque de antes y el del ascenso. El mismo informe identifica en dos años 18 casos de buceadores que perdieron el control de la flotabilidad y subieron de pies, o que abortaron porque el aire migró a los pies del traje seco; y sigue viendo buceadores mal lastrados y carretes de boya trabados. Nada de eso es un fallo de equipo: es preparación.

El dato más elocuente de DAN está en su sección internacional. DAN Europe registró 17 casos mortales entre sus socios en 2020, con una edad media de 58 años y un rango de 34 a 78. De esos 17 solo tuvo información detallada de 11, y en apenas tres consta que la causa fuera un accidente de buceo propiamente dicho: en el resto aparecen condiciones de salud previas, conocidas o no. Su capítulo de fallecimientos recomienda revisiones médicas periódicas a partir de los 45 años en hombres y de los 50 en mujeres.

Nada de esto contradice a los estándares de formación: los confirma. El módulo de rescate de la FAAS arranca de una mentalidad preventiva en la que la gestión del estrés y la planificación previa evitan que un incidente menor acabe en accidente grave. Y FEDAS exige certificado médico de aptitud en vigor ya para el curso de Buceador 1 Estrella. Cómo se encadenan los eslabones está en la cadena de eventos explicada paso a paso.

Lo que los informes no dicen (y es la mitad del asunto)

No hay denominador. Ninguna de las dos publica una tasa por inmersión. BSAC usa su número de socios como aproximación a la actividad, y lo advierte en el informe. Se ve en su tabla histórica: los socios pasaron de 52.364 en 1995 a 22.153 en 2024, mientras que los incidentes incluyen a buceadores de todas las agencias. Una tasa por cada 10.000 socios no es una tasa por inmersión.

Hay duplicados. BSAC cruza fecha, lugar y descripción para eliminar partes repetidos del mismo suceso, y admite que en un número creciente de casos no tiene información para estar seguro: cuando duda, registra los dos.

Los datos se caen justo donde más falta hacen. En la edición 2022 de DAN, la causa oficial de muerte constaba en solo siete de 116 casos mortales y hubo un único informe forense; para otros 82 se aproximó a partir de noticias de prensa. El análisis de gatillos —el suceso que inicia la cadena— pudo hacerse en un solo caso de todo el año.

El ahogamiento tapa lo que hay debajo. En ese mismo informe figura como causa en 50 fallecimientos, la más frecuente con diferencia. Pero DAN advierte de que, cuando hay autopsia, suele ser secundario a otra cosa: una parada cardíaca. Decir que un buceador murió ahogado es casi una tautología; lo que importa es por qué dejó de respirar.

Y hay sesgo de país. BSAC cuenta el Reino Unido. DAN solo sigue los casos de Estados Unidos, de Canadá y de sus ciudadanos fuera, y lo dice: de los 37 que pudo seguir en 2020, 35 eran estadounidenses y dos canadienses. El retrato británico es agua fría, traje seco, pecios y media de edad alta. Extrapolarlo a un arrecife tropical es una decisión, no un dato.

Por qué en español no existe nada equivalente

La sección internacional del informe de DAN enumera de dónde llegaron aportaciones en 2020: DAN Europe, el grupo de expertos DACH de Alemania, Austria y Suiza, Sudáfrica, Japón y Australia. Ningún país hispanohablante aporta una serie propia.

¿Y los organismos oficiales? Descargamos el Informe de Actividad Anual 2025 de Salvamento Marítimo: trece páginas en formato infografía. Sus categorías son mercantes, pesqueros y embarcaciones de recreo, y su lista de accidentes es abordaje, escora, colisión, hundimiento, incendio, explosión, vía de agua, vuelco, varada y hombre al agua. La palabra buceo no aparece.

No es un reproche: su mandato es marítimo y, tal como está montado el informe, un buceador evacuado cae en el recuento de personas atendidas. Pero nadie publica en español un recuento anual de incidentes subacuáticos por causa: lo que se afirma aquí sobre por qué ocurren los accidentes está prestado de dos países.

Qué hacer con dos informes que no hablan de tu mar

Lo primero, dejar de citar porcentajes. La parte útil no es el gráfico: son las sinopsis. BSAC publica caso por caso, con mes, referencia y relato, y ahí se lee lo que ningún promedio cuenta: el carrete que se traba, el traje seco que descalza al buceador, el compañero que sube esperando encontrar al otro arriba.

Lo segundo, quedarte con las tres cosas que las dos series sí sostienen: la aptitud médica revisada de verdad; el sistema de pareja como procedimiento y no como formalidad, porque el buceo en solitario o la separación bajo el agua aparecen en la mitad de los casos mortales británicos de 2024; y el ascenso —lastre, flotabilidad, velocidad, boya— como la fase que concentra errores aunque la descompresión mejore.

Lo tercero, la conclusión que más se repite en el informe británico y menos circula: muchos incidentes que no se pudieron evitar tampoco fueron a más, porque alguien aplicó a tiempo unas técnicas de rescate entrenadas y porque los servicios de emergencia llegaron rápido. Ese entrenamiento es el que corta la cadena, y lo desarrollamos en rescate de buceador.

Los dos registros se sostienen, sobre todo, con los partes que envían buceadores que pasaron un mal rato y se sentaron a escribir lo que hicieron mal. Que en español no haya un informe equivalente no significa que aquí no pasen cosas. Significa que nadie ha puesto el formulario.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Cuántos informes anuales de accidentes de buceo existen?

Dos con serie continuada, metodología publicada y descarga libre: el Annual Diving Incident Report de la federación británica BSAC y el Annual Diving Report de DAN. El resto de lo que circula son resúmenes, traducciones o refritos de esos dos. No hay ningún registro equivalente en español.

¿De qué año son los datos del último informe de DAN?

La edición libre más reciente del DAN Annual Diving Report es la numerada como 2022, se publicó en 2025 y analiza los fallecimientos e incidentes de 2020. Son tres fechas distintas y conviene decir siempre las tres, porque 2020 fue el año de la pandemia y la actividad de buceo cayó de forma artificial.

¿Cuántos buceadores murieron en el Reino Unido en 2024?

Doce, según el BSAC Annual Diving Incident Report 2024, firmado en octubre de 2025 y anunciado el 12 de noviembre. Tres eran socios de BSAC y nueve no. La edad media de los fallecidos fue de 57,4 años y en la mitad de los casos hubo buceo en solitario o separación del compañero bajo el agua.

¿Los informes dicen cuál es el riesgo de bucear?

No, y es su límite principal. Ninguno de los dos publica una tasa por inmersión: cuentan sucesos sin denominador. BSAC usa su número de socios como aproximación al nivel de actividad, y lo advierte en el propio informe. Un recuento de incidentes no es una tasa de riesgo.

¿Falla más el equipo o el buceador?

En el informe de BSAC de 2024, el equipo explicó 18 incidentes, por debajo de categorías como lesión, embarcación o descompresión. Lo que no baja en ninguna de las dos series es el bloque de la preparación previa: aptitud médica, lastre, flotabilidad, control del ascenso y separación del compañero.

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