El barotrauma de oído es la lesión más frecuente del buceo: la presión del agua deforma el tímpano porque el oído medio no ha recibido aire a tiempo. Va del simple taponamiento a la rotura de la membrana, y su versión de oído interno —vértigo, acúfeno y pérdida de audición— es una urgencia médica. Cómo compensar está en la guía de compensar los oídos al bucear; aquí verás la lesión: cómo progresa, cómo se clasifica y cuándo puedes volver.
Aviso: información general redactada por un instructor CMAS. No sustituye la valoración de un médico. Ante vértigo, pérdida de audición o sangrado tras bucear, acude a urgencias.
En resumen
| Dato clave | Detalle |
|---|---|
| Causa | Cavidad rígida llena de gas que no se ventila (ley de Boyle) |
| Zona de riesgo | Los primeros 10 metros de profundidad |
| Cronología | Molestia → dolor → derrame → hemorragia → perforación |
| Clasificaciones | Teed modificada (0 a 5) y O’Neill (0 a 2) |
| Alarma | Vértigo, acúfeno o hipoacusia = oído interno, urgencia ORL |
| Recuperación | De días a semanas; la perforación, alta médica |
Por qué el oído se lesiona: Boyle en una cavidad rígida
El oído medio es una cámara llena de aire excavada en el hueso temporal. Sus paredes son rígidas: lo único flexible es el tímpano, y su única vía de ventilación, la trompa de Eustaquio.
La ley de Boyle dice que, a temperatura constante, el volumen de un gas es inversamente proporcional a la presión absoluta. Al descender la presión sube (profundidad entre diez, más un bar) y el aire del oído medio tiende a ocupar menos volumen. Como el hueso no cede, lo único que puede moverse es el tímpano, que se hunde hacia dentro.
Ese desplazamiento tiene un límite muy corto. Cuando la membrana no puede estirarse más, el cuerpo compensa como puede: los vasos de la mucosa se dilatan y dejan escapar plasma y luego sangre, que ocupan el espacio que el gas ha perdido. Eso es el barotrauma. Con el agravante de que, superado cierto umbral, la trompa queda colapsada por los tejidos que la rodean y ya no se abre.
La cronología del daño: de la molestia a la perforación
- Molestia y taponamiento. El tímpano empieza a hundirse: notas los oídos “llenos”, como en un avión.
- Dolor. La membrana está tensa al máximo. Última señal útil: aquí aún se resuelve subiendo un poco.
- Congestión y derrame. La mucosa se inflama y aparece líquido. El dolor cede y deja un taponamiento y una audición apagada que no se quitan al salir del agua.
- Hemorragia. Los vasos se rompen; el tímpano se ve oscuro y abombado por la sangre.
- Perforación. La membrana cede. El signo característico es un dolor agudo con alivio brusco, porque la presión se iguala de golpe al entrar agua, con un vértigo breve por el estímulo térmico y un pequeño sangrado.
Los grados de Teed y O’Neill en lenguaje claro
El médico que mira tu tímpano con el otoscopio describe lo que ve con una escala. La clásica es la clasificación de Teed, casi siempre en su versión modificada de seis niveles:
- Grado 0: hay síntomas, pero el tímpano se ve normal.
- Grado 1: enrojecimiento difuso y retracción del tímpano.
- Grado 2: lo anterior más hemorragia leve dentro de la membrana.
- Grado 3: hemorragia franca en el espesor del tímpano.
- Grado 4: membrana oscura y abombada por sangre libre en el oído medio.
- Grado 5: hemorragia libre con perforación y sangre en el conducto.
Distinguir un grado 2 de un grado 3 es subjetivo, así que se propuso el sistema de O’Neill, más simple: grado 0, disfunción tubárica sin cambio anatómico; grado 1, enrojecimiento o líquido y burbujas atrapadas; grado 2, cualquier sangrado, perforación incluida.
El mensaje de ambas escalas es el mismo: mientras no hay sangre la lesión es inflamatoria y se resuelve en días; a partir de ahí se cuenta en semanas.
Oído medio frente a oído interno
El oído interno es otra historia, mucho más grave. Está lleno de líquido, aloja la cóclea (audición) y el sistema vestibular (equilibrio), y se comunica con el oído medio por dos membranas delicadísimas: la ventana oval y la redonda.
Un Valsalva violento con la trompa bloqueada eleva la presión en el tórax y esa onda se transmite al oído interno: si la diferencia entre ambos lados es suficiente, una ventana se rompe y la perilinfa escapa hacia el oído medio. Es la fístula perilinfática.
Los síntomas no se parecen a los del oído medio: vértigo intenso y persistente, acúfeno e hipoacusia neurosensorial —pérdida de audición real, no sensación de tapón—, con náuseas y vómitos. Pueden empezar durante la inmersión o en las horas siguientes.
Es una urgencia otorrinolaringológica: no vuelvas a bucear, evita todo lo que suba la presión (sonarte, Valsalva, esfuerzos) y busca atención médica el mismo día. Además, estos síntomas se solapan con los de la enfermedad descompresiva de oído interno y el tratamiento es distinto: diferenciarlas exige un médico y el perfil de la inmersión.
Vértigo alternobárico
Hay un vértigo que no implica lesión interna. El vértigo alternobárico aparece sobre todo en el ascenso, cuando un oído ventila y el otro no: la asimetría estimula de forma desigual ambos sistemas vestibulares y el cerebro interpreta que estás girando. Dura de segundos a un par de minutos y cede al liberarse el oído bloqueado, pero a media agua puede provocar desorientación, pánico o un ascenso descontrolado. Detén el ascenso, agárrate a tu compañero o a una referencia, no fuerces y baja medio metro hasta que ceda. Si no desaparece al salir, o se suma acúfeno o pérdida de audición, trátalo como oído interno.
Senos paranasales y máscara: los otros dos que se confunden
Los senos paranasales se ventilan por unos orificios llamados ostiums. Si la congestión los obstruye, el descenso produce dolor punzante en la frente, entre los ojos o en los pómulos, y el ascenso puede dejar sangre en la máscara; el del seno maxilar irradia a los dientes superiores y por eso se confunde con un problema dental. El barotrauma de máscara ocurre cuando no exhalas por la nariz al descender: la máscara actúa como ventosa y deja ojos enrojecidos, párpados hinchados y marcas del faldón. Aparatoso, pero benigno.
La regla que los separa: el oído duele en el oído y afecta a la audición; el seno, en la frente o los pómulos; la máscara se ve en la cara y los ojos.
Qué hacer bajo el agua y qué hacer después
Si notas presión o dolor en el descenso: para en cuanto aparezca la molestia, no cuando ya duela; asciende un metro para que la trompa deje de estar colapsada; no fuerces, porque un Valsalva más fuerte no abre un oído bloqueado y sí añade riesgo de lesión interna; reintenta con suavidad; y aborta si no compensas. Abortar es criterio, no fracaso.
Fuera del agua: no vuelvas a bucear hasta que el oído esté normal y no vueles con dolor o taponamiento, porque la cabina también cambia de presión —tenlo en cuenta al planificar cuándo volar después de bucear—. No te metas nada en el conducto y busca valoración médica: un oído tapado más de dos días merece un otoscopio delante.
| Signo | Qué indica | Qué hacer |
|---|---|---|
| Taponamiento que persiste fuera del agua | Derrame o inflamación del oído medio | No bucear ni volar; médico si dura días |
| Dolor agudo con alivio brusco y sangrado | Perforación timpánica probable | Salir, oído seco, médico el mismo día |
| Vértigo breve en el ascenso, que cede | Vértigo alternobárico | Parar, agarrarse, bajar medio metro |
| Vértigo intenso, acúfeno e hipoacusia | Barotrauma de oído interno | Urgencia ORL; no bucear, no hacer Valsalva |
| Dolor frontal o en pómulos, sangre en la máscara | Barotrauma de seno paranasal | Abortar; no bucear congestionado |
| Fiebre o supuración días después | Infección del oído lesionado | Consulta médica |
Cuánto tarda en curar y cómo saber que puedes volver
Los plazos varían con la gravedad y solo un médico puede aplicarlos a tu caso. Como orientación: una lesión leve, sin sangre, se resuelve en días; con derrame o hemorragia, de dos a cuatro semanas hasta que la cavidad vuelve a ventilarse; una perforación cierra sola casi siempre, pero puede llevar más y alguna necesita cirugía. En el oído interno, plazos y decisión son estrictamente médicos.
El criterio para volver nunca es “ya no me duele”. Es doble: alta médica, con el tímpano explorado y sin líquido ni perforación —el derrame residual es indoloro y no se ve desde fuera—, y una prueba de compensación en seco y en superficie. Si con la nariz tapada, en casa, no abres ambos oídos con una maniobra suave, no estás listo; después, prueba con la cara en el agua antes de una inmersión completa.
Prevención y el buceador que “nunca compensa bien”
Cinco decisiones evitan casi todo: compensa pronto y a menudo, ya en superficie; desciende de pies, por un cabo, porque la trompa se abre mejor y puedes frenar en seco; no bucees congestionado, y desconfía de los descongestivos, que enmascaran el problema y pierden efecto bajo el agua; hidrátate, porque la mucosa seca es mucosa espesa; y no fuerces nunca el Valsalva —aprender Frenzel es la mejor inversión para unos oídos difíciles, y está explicado paso a paso en la guía de compensar los oídos al bucear.
Queda el buceador que se lesiona una y otra vez pese a hacerlo todo bien. Ese patrón no es mala suerte ni se arregla insistiendo: merece una valoración otorrinolaringológica de la trompa de Eustaquio, que puede encontrar una causa tratable —desviación septal, rinitis crónica, alergia mal controlada— o confirmar una disfunción tubárica. El capítulo de barotraumas de cualquier manual de buceo 1 estrella da el marco teórico; el diagnóstico lo pone el médico.
Siguiente paso
Repasa la guía de compensar los oídos al bucear y practica Frenzel en seco antes de tu próxima salida. Por qué los primeros metros son los peores lo explica la ley de Boyle aplicada al buceo; si hubo otros síntomas, contrasta el cuadro con la enfermedad descompresiva.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en curarse un barotrauma de oído?
Depende de la gravedad. Una lesión leve, con el tímpano enrojecido y retraído pero sin sangre, suele resolverse en unos días. Cuando hay derrame o sangre en el oído medio se habla de dos a cuatro semanas, y una perforación timpánica puede necesitar más tiempo y requiere alta médica antes de volver a bucear.
¿Puedo volar con un barotrauma de oído?
Si tienes dolor, taponamiento o el oído sigue bloqueado, no deberías volar: la cabina también cambia de presión y repetirás la lesión, además de sufrir mucho en el descenso del avión. Consúltalo con un médico antes de comprar o cambiar un vuelo.
¿Cómo sé si es oído medio u oído interno?
El oído medio duele y tapona. El oído interno da vértigo intenso, pérdida de audición y acúfeno (pitido), a menudo con náuseas y vómitos. Cualquiera de esos tres síntomas tras bucear obliga a una valoración médica urgente por otorrinolaringología.
¿Se puede bucear con el tímpano perforado?
No. Con una perforación el agua entra directamente en el oído medio, lo que provoca vértigo por estímulo térmico y expone a una infección. Solo se vuelve al agua cuando la membrana ha cicatrizado por completo y un médico lo autoriza.
¿Es normal notar el oído tapado el día después de bucear?
No es normal, aunque sea frecuente. Un taponamiento que persiste al salir del agua indica que hay líquido o inflamación en el oído medio, es decir, un barotrauma leve. No vuelvas a bucear hasta que desaparezca y, si dura más de unos días o se acompaña de dolor o pérdida de audición, acude al médico.