Cámaras en la aleta: el tiburón ballena come de seis formas nuevas

Tiburón ballena nadando bajo la superficie con un buceador en apnea a distancia respetuosa

Investigadores del Instituto Australiano de Ciencias Marinas y de la Universidad de Murdoch fijaron cámaras en la aleta dorsal de diez tiburones ballena en el arrecife de Ningaloo (Australia Occidental) y analizaron 22,5 horas de vídeo de cinco de ellos. El resultado es el catálogo de comportamiento más completo que existe de la especie: 36 conductas, doce de ellas de alimentación y seis que la ciencia no había descrito nunca. Casi al mismo tiempo, al otro lado del planeta, dos tiburones ballena aparecieron junto a una embarcación turística a 160 kilómetros de Manhattan.

Ver el océano desde el lomo de un gigante

Mantener un cuerpo de hasta 18 metros comiendo animales diminutos parece imposible, y sin embargo el tiburón ballena lo hace. Hasta ahora casi todo lo que sabíamos de su alimentación venía de observaciones cerca de la superficie, porque en cuanto el animal se sumerge desaparece de la vista. Las cámaras permitieron acompañarlo durante una parte de esos recorridos.

Los vídeos, combinados con la información de 106 publicaciones anteriores, muestran que el tiburón ballena cambia su forma de comer según las condiciones y la profundidad: desciende hacia el fondo para alimentarse, sube filtrando hacia la superficie y, sobre todo, se desplaza despacio con la boca abierta filtrando agua, la conducta más frecuente y la que menos energía gasta. Ese ahorro es probablemente lo que hace posibles las migraciones de miles de kilómetros de la especie. Los autores advierten de que los datos vienen de un grupo de juveniles en un lugar concreto, y que falta comprobar si adultos y otras poblaciones se comportan igual.

Para quien nada con ellos en Holbox, La Paz o Maldivas, el estudio explica algo que se ve en el agua: un tiburón ballena que “pasa de largo” con la boca entreabierta no está huyendo, está comiendo en modo económico. Cortarle el paso o nadar delante de él interrumpe exactamente eso.

Dos tiburones ballena frente a Nueva York

El 1 de septiembre de 2026, un día después del Día Internacional del Tiburón Ballena, la embarcación American Princess hacía una salida de 24 horas hacia el cañón Hudson, un gigantesco cañón submarino a unos 160 kilómetros de la costa de Nueva York, cuando dos tiburones ballena se acercaron al barco. Uno permaneció varios minutos junto al casco, con el agua lo bastante clara como para distinguir el patrón de manchas y líneas que sirve para identificar a cada individuo, como una huella dactilar. Chris St. Lawrence, naturalista de la naviera y colaborador de Gotham Whale, registró el encuentro. En la misma salida se vieron una tortuga laúd, una ballena jorobada con su cría, aves tropicales y atunes de aleta amarilla.

La explicación más probable es la corriente del Golfo, que empuja aguas cálidas y concentra alimento hacia el norte; el calentamiento del océano también podría estar desplazando a algunas especies, aunque los especialistas no señalan una causa concreta. Estados Unidos estudia declarar el cañón Hudson santuario marino nacional.

Por qué importa para la conservación

El tiburón ballena está catalogado como en peligro y protegido por CITES en su nivel máximo. Saber cómo, dónde y a qué profundidad come permite proteger las zonas y las horas que importan, y no solo la superficie donde lo ven los turistas. Y cada foto identificable de un ejemplar, sea en Ningaloo o en el cañón Hudson, entra en catálogos de fotoidentificación que siguen a los individuos durante años: es una de las formas de ciencia ciudadana más útiles que puede hacer un buceador. Sobre por qué este tiburón no está entre los animales marinos peligrosos, y cuáles sí lo están, tienes nuestra guía.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se alimenta el tiburón ballena?

Filtrando agua para retener plancton, kril y peces pequeños. El nuevo estudio de Ningaloo registró doce conductas de alimentación distintas, seis nunca descritas; la más frecuente es desplazarse despacio con la boca abierta filtrando, que gasta poca energía.

¿Cómo se grabaron los vídeos del estudio?

Con cámaras fijadas a la aleta dorsal de diez tiburones ballena juveniles en el arrecife de Ningaloo (Australia Occidental), por el Instituto Australiano de Ciencias Marinas y la Universidad de Murdoch. Se analizaron 22,5 horas de imágenes de cinco de ellos, combinadas con 106 publicaciones previas.

¿Hay tiburones ballena frente a Nueva York?

Excepcionalmente sí. El 1 de septiembre de 2026 dos ejemplares se acercaron a la embarcación American Princess cerca del cañón Hudson, a unos 160 km de la costa, probablemente siguiendo aguas cálidas y ricas en alimento de la corriente del Golfo.

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