Tuta, una ballena jorobada adulta marcada en el norte del Perú durante la campaña del 29 de octubre al 9 de noviembre de 2025, acumulaba 314 días de transmisión satelital activa y 11.182,4 kilómetros de ida y vuelta el 15 de septiembre de 2026. El dato es de WWF Perú, que coordinó el marcaje con el SERNANP y el IMARPE, y las cifras encajan entre sí. Lo que las rodea en los titulares —el «Corredor Azul», una ruta recién descubierta— pide leer con la fuente delante.
En resumen
| Pregunta | Lo que pudimos comprobar |
|---|---|
| ¿Cuándo la marcaron? | En la campaña del 29 de octubre al 9 de noviembre de 2025, en el norte del Perú; la fecha exacta de Tuta no la publica WWF Perú |
| ¿Cuál es la cifra primaria? | 314 días de señal y 11.182,4 km, a 15/09/2026 (WWF Perú) |
| ¿Cuánto fue la ida? | Más de 6.800 km en 89 días; Antártida en febrero de 2026 |
| ¿Dónde está ahora? | De vuelta en aguas peruanas: WWF Perú lo anunció el 18 de septiembre de 2026 |
| ¿Qué es el Corredor Azul? | Una iniciativa de WWF, no un instrumento jurídico |
¿De dónde sale la cifra y por qué verás otra distinta?
La cifra primaria está en el comunicado de WWF Perú del 15 de septiembre de 2026: «Con 314 días de transmisión satelital activa, su recorrido migratorio de ida y vuelta alcanza ya 11.182,4 kilómetros». La versión de agencia que circuló por Chile y la nota en inglés que puso el tema a rodar hablan de «cerca de 320 días», redondeo que no aparece en la web de la ONG. Los kilómetros sí aguantan: «más de once mil» describe bien esa cifra.
La aritmética se sostiene. La ida —más de 6.800 kilómetros en 89 días— sale a unos 76 km diarios, ritmo normal en una jorobada en migración; la vuelta, unos 4.380 kilómetros en unos 225 días, va mucho más lenta, algo esperable tras meses alimentándose de krill en la Antártida.
Un matiz: el comunicado habla de «89 días de migración continua» y él mismo cuenta antes que Tuta «permaneció varias semanas en la bahía de Sechura, en Piura». Esas semanas caen dentro de los 89 días, que son los transcurridos entre el marcaje y la llegada, no de desplazamiento sostenido.
¿Qué es exactamente el «Corredor Azul»?
Una iniciativa de una ONG. Los propios textos de WWF lo llaman «iniciativa», «iniciativa transformacional» y «estrategia de conservación liderada desde Chile», con tres pilares: áreas conectadas hacia la meta 30×30, menos impacto humano y más inversión en conservación. En los seis comunicados de WWF Perú que revisamos no aparece nunca como norma ni como acuerdo entre Estados. Que Tuta «trace la ruta del Corredor Azul» vale si se entiende que traza la ruta de una propuesta de conservación.
Y la propia organización no le da la misma extensión en cada texto. En noviembre de 2025 llegaba «desde las aguas de la península Antártica hasta América Central»; el 12 de febrero de 2026, otra vez «a América Central»; el 19 de febrero, siete días después y desde la misma oficina, «hasta México»; en septiembre de 2026, «hasta Alaska». Y la versión inglesa de junio de 2026 lo llama Eastern Tropical Pacific Blue Corridor, otro ámbito distinto. No es una deriva mes a mes: entre las dos notas de febrero hay una semana y dos corredores diferentes. Entre América Central y Alaska hay otro hemisferio: si das una extensión concreta, atribúyela al documento del que la sacas.
¿Qué amenaza de verdad a estas ballenas en el camino?
El tráfico marítimo, y aquí sí hay literatura revisada por pares. Toro y sus colegas publicaron en 2025 en Marine Policy una revisión de 226 varamientos de grandes ballenas en Chile entre 1972 y 2023: en 63, el 28 %, la colisión con un buque fue causa directa o probable, y es la primera causa de muerte no natural registrada. Ojo al denominador: ese 28 % es sobre los varamientos estudiados. Desde 2013 la media ronda los cinco ejemplares al año, entre enero y mayo, y dentro de esos 63 casos la jorobada es la segunda especie más golpeada, con 13 (21 %), por detrás del rorcual común, con 23 (37 %). Pide áreas de alto riesgo, cambios de ruta y límites de velocidad, y algo de eso está en marcha.
El Ministerio del Ambiente peruano, con Capitanías y Guardacostas (DICAPI), «viene elaborando una propuesta normativa sobre dispositivos de separación de tráfico en la costa norte del Perú» y la da por presentada ante la Organización Marítima Internacional; lo explicó la viceministra Raquel Soto en junio de 2025 al medio estatal TVPerú. El compromiso que el propio ministerio registró ante la ONU para la UNOC3 lo cuenta de otra manera: nombra los tres dispositivos —Punta Pariñas-Talara, Bayovar-Punta Tur e Isla Lobos de Afuera— y fija el 31 de diciembre de 2026 como plazo para presentarlos ante la OMI, sin informes de avance hasta hoy. Adoptada no está. En el sur de Chile, WWF ha pactado con armadores reducciones de velocidad voluntarias, que son eso, voluntarias. Marco que sí obliga hay: Perú integra la Comisión Ballenera Internacional y PRODUCE fijó en 2019 distancias mínimas de acercamiento; Chile clasifica a la jorobada como VULNERABLE (Nómina de 2023 de su Ministerio del Medio Ambiente).
¿Tuta descubrió la ruta entre Perú y la Antártida?
No en el sentido que sugiere el titular, y la propia WWF lo formula con más precisión que la prensa: anuncia «el primer registro del recorrido de un individuo de ballena jorobada marcado desde Perú hasta llegar a la Antártica». Primer seguimiento satelital individual, no primer indicio de la ruta.
Las jorobadas que crían frente al norte de Perú, Ecuador y Colombia forman el llamado Breeding Stock G, y su conexión con las zonas de alimentación de la Península Antártica está establecida desde hace años por foto-identificación: catálogos de 23 grupos de investigación, 6.354 individuos, entre 1991 y 2018. Lo nuevo de Tuta es el detalle temporal —cuándo sale, cuánto tarda, dónde se detiene— que una foto no da. Es bastante, y no necesita disfrazarse de revelación: tampoco las ballenas azules de Fisterra estrenaban especie, sino testigos.
¿Se puede comprobar el recorrido por tu cuenta?
Hasta donde alcanza nuestra búsqueda, no: la traza de Tuta no la localizamos en ningún sitio abierto. Miramos en bluecorridors.org —la plataforma de trazas de ballenas que la propia WWF sostiene con más de cincuenta grupos de investigación, MarEcoTel entre ellos, el laboratorio que colocó las marcas—, en un portal Argos abierto y en un repositorio tipo Movebank, y no dimos con ella. Los mapas que circulan son capturas estáticas; el pie de foto del comunicado de septiembre dice literalmente «© captura mapa». Tampoco localizamos publicación revisada por pares con los datos de las tres ballenas marcadas: en junio de 2026 se presentaron como resultados preliminares. Mejor no escribir, entonces, «un estudio revela». Ninguna de las fuentes que revisamos publica coordenadas, puntos de paso ni la fecha del registro frente a Chile: si te cruzas con un mapa de ruta detallado, pídele la fuente.
Hay además una discrepancia técnica dentro de la propia WWF: WWF Perú describe transmisores satelitales transdérmicos que emiten cada vez que el animal emerge, y la página de WWF UK habla de señales GPS. Las dos no coinciden; nos quedamos con la peruana, la del equipo que puso las marcas: MarEcoTel, CETALAB, Corales Tours y WWF Perú/Suiza. Marcaron tres hembras adultas, Wallina, Tuta y Encanto, cada una con su cría al lado en el momento del marcaje; el ballenato de Tuta no tenía entonces, según WWF UK, más de dos semanas. La marca va en la madre: del ballenato no hay seguimiento, y ninguno de los comunicados que revisamos dice si completó el viaje.
¿Dónde puedes ver a estas mismas ballenas?
En tres países y en tres momentos del año, porque es una sola población moviéndose. En Perú crían entre julio y octubre, frente a El Ñuro, Los Órganos, Máncora y Canoas de Punta Sal, en el ámbito de la Reserva Nacional Mar Tropical de Grau. En Ecuador, entre junio y septiembre, en Puerto López y Machalilla. En Chile, entre diciembre y abril, con el Parque Marino Francisco Coloane, en el estrecho de Magallanes, como destino principal para la especie. Que las temporadas peruana y chilena sean opuestas es lo que el viaje de Tuta pone en números, y lo que conviene mirar al elegir fechas. El encuentro tiene reglas y ninguna pasa por meterse: se mira desde embarcación, con el motor detenido y dejando que sea el animal quien decida la distancia, igual que en el avistamiento de Fisterra. Lo que sí vale bajo el agua —flotabilidad, no tocar, no alimentar, no perseguir— está en nuestra guía de ética con vida marina.
El cabo suelto duró tres días. El 15 de septiembre Tuta seguía frente a Chile y WWF Perú escribía que «avanza de regreso hacia Perú»; el 18 la organización anunció que «Tuta está de vuelta», con un viaje de ida y vuelta de «más de 11,000 kilómetros» en «más de 300 días». Son cifras redondeadas para el cierre: las finas, las que puedes citar, siguen siendo las del día 15.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos kilómetros ha recorrido Tuta, la ballena jorobada?
11.182,4 kilómetros de ida y vuelta en 314 días de transmisión satelital activa, según el comunicado de WWF Perú del 15 de septiembre de 2026. El tramo de ida fueron más de 6.800 kilómetros en 89 días, con llegada a la Península Antártica en febrero de 2026. Si lees «cerca de 320 días», estás leyendo el redondeo de la versión de agencia: la cifra que publica WWF Perú en su web es 314.
¿El Corredor Azul del Pacífico es un acuerdo entre países?
No. En los seis comunicados de WWF Perú que revisamos no aparece nunca como norma ni como acuerdo entre Estados: es «iniciativa», «iniciativa transformacional» o «estrategia de conservación liderada desde Chile», articulada en tres pilares y planteada como Solución basada en la Naturaleza. Lo que sí tiene recorrido institucional es otra cosa: la propuesta peruana de dispositivos de separación de tráfico, que el Ministerio del Ambiente registró como compromiso ante la ONU con plazo hasta el 31 de diciembre de 2026 para presentarla a la OMI y de cuya adopción no hay constancia, y los acuerdos voluntarios de velocidad que WWF Chile ha pactado con armadores en el sur del país.
¿Qué mata a las ballenas jorobadas en esta ruta?
En Chile, las colisiones con buques. Toro et al. publicaron en 2025 en Marine Policy una serie de 226 varamientos de grandes ballenas entre 1972 y 2023: en 63 de ellos (28 %) la colisión fue causa directa o probable, y es la primera causa de muerte no natural registrada. Desde 2013 la media ronda los cinco ejemplares al año, concentrados entre enero y mayo. Dentro de esos 63 casos, la jorobada es la segunda especie más golpeada, con 13 (21 %), por detrás del rorcual común, con 23 (37 %).
¿Dónde y cuándo se puede ver a esta misma población de jorobadas?
En Perú, entre julio y octubre, frente a El Ñuro, Los Órganos, Máncora y Canoas de Punta Sal, según WWF Perú. En Ecuador, entre junio y septiembre, con julio y agosto como mejores meses, en Puerto López y el Parque Nacional Machalilla. En Chile la temporada es la inversa, entre diciembre y abril, y el destino principal para esta especie es el Parque Marino Francisco Coloane, en el estrecho de Magallanes. Es la misma población en tres momentos distintos de su ciclo.