Monóxido de carbono en el aire de buceo: el gas que no huele

El monóxido de carbono (CO) es el contaminante del aire de buceo que no avisa: no huele, no sabe y no se ve. Entra en la botella cuando el compresor aspira gases de escape o cuando el propio compresor se sobrecalienta, y en profundidad su efecto se multiplica, porque lo que cuenta es su presión parcial. La norma europea EN 12021 admite como máximo 5 ppm; la única manera de saber si tu botella cumple es medirla.

En resumen

DatoValor
Límite en Europa5 ppm de CO (EN 12021:2014)
Límite en EE. UU.10 ppm en aire de grado E de la CGA (según DAN); DAN propone 5 ppm
Cómo se detectaSolo con detector o analizador: el CO es inodoro, insípido e invisible
Por qué empeora abajoA 30 m (4 bar), 10 ppm actúan como 40 ppm en superficie
Síntomas típicosDolor de cabeza, náuseas, vómitos, confusión
Filtro que lo eliminaCatalizador (hopcalita), no el carbón activado

De dónde sale el CO que acaba en tu botella

DAN identifica dos orígenes. El primero es el aire que aspira el compresor: si la toma está cerca de un motor, el escape entra con el aire y se comprime con él. En su lista de fuentes de contaminación aparecen el escape de un barco o de un aparcamiento cercano, el humo de tabaco o de una cocina, los productos de limpieza y otros compuestos volátiles, y los generadores, cuyo escape puede ser arrastrado hacia la toma de aire. El segundo es el propio compresor: uno sobrecalentado o mal mantenido puede generar CO, igual que un compresor accionado por motor de gasolina cuyo escape queda cerca de la aspiración.

Lo inquietante es que el CO no deja rastro sensorial: según DAN, la prueba del olfato detecta a veces una contaminación grosera por aceite o humos de motor, pero el CO la pasa sin que se note. Un compresor que aspira el escape de un generador durante una tarde de viento cruzado llena botellas que, en el muelle, pueden parecer idénticas a las de la mañana.

Qué límites fija la norma: EN 12021 y CGA G-7.1

En Europa, la referencia es la EN 12021:2014, la norma de calidad del aire comprimido para equipos de respiración. Fija, entre otros parámetros, un máximo de 5 ppm de monóxido de carbono, 500 ppm de dióxido de carbono y 0,5 mg/m³ de aceite, y exige que el aire no tenga olor ni sabor apreciables.

En Estados Unidos, la referencia es el aire de grado E de la norma CGA G-7.1, el habitual para buceo; según DAN, el límite estadounidense es de 10 ppm de CO. DAN considera que un límite de 5 ppm es realista, seguro y alcanzable para la mayoría de los buceadores, es decir, el mismo número que la norma europea.

Las dos cifras pueden parecer ridículamente pequeñas. No lo son, y la razón está en la profundidad.

Por qué 5 ppm en el muelle no son 5 ppm en el fondo

DAN lo formula con precisión: no es la concentración de CO lo que afecta al buceador, sino su presión parcial, y cuanto más bajas, más peligroso se vuelve. Es la ley de Dalton aplicada a un gas que nadie quiere respirar.

La cuenta es sencilla. La presión absoluta es la profundidad dividida entre 10 más 1 bar. A 30 metros respiras a 4 bar, así que un aire con 10 ppm de CO entrega a tus pulmones la misma cantidad de CO por respiración que un aire de 40 ppm en superficie. Con 20 ppm en la botella, a 30 metros equivale a 80.

Y el CO no se limita a ocupar sitio. DAN recuerda que se une a la hemoglobina al menos 200 veces más fácilmente que el oxígeno: cada molécula que entra desplaza oxígeno de la sangre y tarda en irse. Por eso una botella que no provoca nada durante la comprobación en superficie puede dar síntomas en el fondo o, como advierte DAN, al subir: a presión, el oxígeno disuelto puede enmascararlos, y al ascender aparecen de golpe. En el fondo, la respuesta más lenta o la confusión son exactamente lo que no te puedes permitir.

Síntomas: dolor de cabeza, náuseas y confusión

Según DAN, los síntomas más comunes de la intoxicación por CO son dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas, vómitos, dolor torácico y confusión, y los niveles altos pueden causar pérdida de consciencia y muerte. Ninguno es específico. Un dolor de cabeza tras bucear lo atribuyes al frío, a la máscara apretada o a la retención de CO2; las náuseas, al mar de fondo. Esa inespecificidad es la segunda trampa del CO, después de la invisibilidad.

DAN lo dice sin rodeos: identificar el CO por los síntomas es hacerlo peligrosamente tarde. Si varios buceadores que cargaron en el mismo sitio presentan dolor de cabeza o náuseas a la vez, piensa en el gas antes que en la casualidad.

Si alguien presenta síntomas, el primer auxilio es el mismo que para cualquier accidente de buceo: oxígeno al 100 % con el mejor sistema disponible, vigilancia y atención médica urgente. La decisión sobre el tratamiento posterior, incluida una posible cámara hiperbárica, es médica. Conserva la botella cerrada, sin vaciarla, para que se pueda analizar; en el rescate de un buceador ese dato puede cambiar el diagnóstico.

El olor no detecta el CO, pero sí otros problemas

Aquí conviene deshacer una confusión frecuente: los consejos de «si el aire huele raro, no lo respires» son correctos, pero no detectan el monóxido de carbono. El CO es inodoro. Lo que huele o sabe es otra cosa, normalmente aceite o hidrocarburos que han atravesado un filtro saturado.

DAN documenta un caso ilustrativo. Unos 22 buceadores, en una salida de un día frente a la isla Catalina, usaban sus propias botellas, que se rellenaban entre inmersiones con el compresor del barco. En superficie, antes de la tercera, el aire no tenía sabor ni olor claros; al descender, notaron un sabor aceitoso que empeoraba con la profundidad. Algunos terminaron la inmersión antes de tiempo y, ya a bordo, varios tuvieron dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Cuando dos de ellos llevaron sus botellas al taller, había aceite visible dentro de al menos una. DAN señala que los síntomas pueden deberse a respirar niebla de aceite, aunque el CO también causa algunos de ellos, y explica por qué no se notaba arriba: la cantidad de cualquier contaminante aumenta con la presión.

La conclusión de DAN es una frase para recordar: el límite aceptable de olor en el aire respirable es ninguno. Aceitoso, acre, dulce o desconocido, cualquier olor descalifica la botella. Pero la ausencia de olor no la califica: un filtro que deja pasar aceite probablemente tampoco retiene bien otras cosas, y el CO puede estar ahí sin que ningún sentido lo registre.

Cómo se detecta: detectores desechables y analizadores

Como no hay pista sensorial, DAN describe solo dos maneras de identificar el CO: los síntomas, que llegan tarde, o un aparato. Hay dos familias.

El detector desechable de alerta temprana es un indicador de un solo uso. DAN lo considera útil cuando sospechas de una botella, porque el aire tiene un sabor u olor desagradable o porque has tenido síntomas tras bucear, y práctico para quien no quiere comprar un analizador o viaja con poco espacio.

El analizador de CO es un medidor electrónico portátil que da una lectura en tiempo real. DAN lo describe como compacto, portátil y relativamente económico, con varios usos posibles. Tiene más sentido cuanto más a menudo cargas en estaciones que no conoces.

Según DAN, la comprobación previa de cada botella debería incluir oler y probar el gas, medir el CO y analizar el oxígeno. Y DAN advierte que los análisis periódicos del centro no dicen gran cosa sobre el CO de tu botella el día que buceas.

Qué mirar en una estación de carga

La calidad del aire se decide antes de que abras la grifería, en la sala del compresor. Las recomendaciones de DAN para centros de buceo dan pistas de lo que puedes observar como cliente:

  • La toma de aire: debe estar lejos de cualquier fuente de contaminación; una toma junto al generador, al aparcamiento o a una cocina es mala señal, y DAN aconseja a los centros alejarla de esas fuentes, señalizarla o protegerla con una barrera física.
  • Los filtros: se degradan con el uso y hay que cambiarlos. DAN recomienda registrar cada servicio del compresor con fecha, tipo, motivo, piezas cambiadas, técnico y fecha del siguiente.
  • Los análisis de aire: un centro serio hace análisis periódicos y puede enseñarte el último resultado.
  • El acceso: DAN insiste en que la estación de carga sea accesible solo para personal formado, no un lugar de paso ni de tertulia.

Un detalle técnico que conviene conocer: el carbón activado del filtro retiene olores, sabores e hidrocarburos, pero el CO no se retiene en el carbón activado. Para eliminarlo hace falta un catalizador, normalmente hopcalita, una mezcla de óxidos de cobre y manganeso que convierte el CO en CO2. Por eso un cartucho que «huele bien» no garantiza nada sobre el monóxido. Si un operador te dice que su filtro de carbón «quita el CO», desconfía del resto del discurso.

Preguntar por todo esto no es ofensivo; es lo mismo que mirar si el barco lleva oxígeno. Encaja en los criterios para elegir un centro de buceo.

Lo que puedes hacer tú antes de cada inmersión

La rutina razonable cabe en tres gestos. Abre ligeramente la grifería y huele el aire antes de montar el regulador: cualquier olor descalifica la botella, aunque su ausencia no garantiza nada. Mide el CO de cada botella, como recomienda DAN en su comprobación previa a la inmersión, sobre todo si buceas en un sitio que no conoces o si el compresor está en un barco con motores cerca. Y si tras bucear notas dolor de cabeza, náuseas o confusión, sobre todo si le pasa a más de uno, no lo despaches como mareo: aparta las botellas, avisa y busca atención médica.

Según Alert Diver, la revista de DAN, la contaminación por CO es relativamente poco frecuente; y, como recuerda DAN, un grupo suele cargar sus botellas en el mismo compresor, de modo que cuando aparece puede afectar a varios buceadores a la vez.

Fuentes

soybuzo.com resume y cita lo que publican estas fuentes. Los datos, cifras y valoraciones son responsabilidad de quien los publica: ante cualquier duda, consulta el documento original y, para tu equipo, al fabricante o a tu centro de servicio.

Preguntas frecuentes

¿Se puede oler el monóxido de carbono en la botella?

No. DAN lo deja claro: el CO no se huele, no se saborea y no se ve. Si el aire huele o sabe a aceite, lo que delata es otra contaminación, como aceite del compresor, y no sirve como aviso del CO. La única forma fiable de saberlo antes de bajar es medirlo.

¿Cuánto monóxido de carbono puede tener el aire de buceo?

La norma europea EN 12021:2014 fija un máximo de 5 ppm de CO para el aire respirable comprimido. En Estados Unidos, según DAN, el límite de la CGA para el aire de grado E es de 10 ppm, aunque DAN considera 5 ppm un objetivo realista, seguro y alcanzable.

¿Por qué el CO es más peligroso en profundidad?

Porque lo que actúa es su presión parcial, no su porcentaje. A 30 metros la presión absoluta es de 4 bar, así que un aire con 10 ppm de CO se comporta como uno de 40 ppm en superficie. Por eso una botella que no da síntomas en el muelle puede darlos en el fondo o, según DAN, al volver a la superficie.

¿Qué hago si sospecho que mi botella tiene CO?

No bucees con ella y apártala, sin rellenarla ni vaciarla, para que se pueda analizar. Si alguien tiene síntomas como dolor de cabeza, náuseas, mareo o confusión tras bucear, trátalo como una emergencia: oxígeno al 100 %, atención médica y aviso a los servicios de emergencia o a DAN.

¿El filtro de carbón activado del compresor elimina el CO?

No. El carbón activado retiene olores, sabores e hidrocarburos, pero el monóxido de carbono no se retiene en él. Para eliminarlo hace falta un catalizador como la hopcalita, que lo convierte en CO2, y ese cartucho también se agota.

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