Con epilepsia activa o en tratamiento, no: las cuatro guías médicas que repasamos lo desaconsejan o lo contraindican. Con crisis antiguas, sin medicación y sin episodios desde hace años, depende de qué guía se aplique: el comité médico británico pide como mínimo cinco años sin crisis y sin fármacos, y el visto bueno de uno de sus médicos evaluadores; la guía del cuestionario médico internacional considera la epilepsia una contraindicación absoluta. El motivo de fondo es común: una crisis bajo el agua suele terminar en ahogamiento.
Aviso: información general redactada por un instructor CMAS. No sustituye la valoración de un médico con formación en medicina subacuática ni la de tu neurólogo. No se indican fármacos ni dosis.
En resumen
| Dato clave | Detalle |
|---|---|
| Riesgo principal | Una crisis bajo el agua: regulador perdido, agua inhalada y un ascenso comprometido |
| Reino Unido (UKDMC) | Mínimo cinco años sin crisis y sin medicación, y siempre con valoración de uno de sus médicos evaluadores; crisis solo durante el sueño, caso por caso |
| Australia y Pacífico Sur (SPUMS, 2025) | Desaconseja bucear con antecedentes de crisis, ausencias incluidas, sin fijar plazo |
| Guía del cuestionario internacional (DMSC) | La epilepsia es contraindicación absoluta; declararla obliga a pasar por el médico |
| Buceo profesional (EDTC, 2024) | Contraindicación; tras cinco años sin crisis ni tratamiento, valoración experta |
| Donde coinciden | Las convulsiones febriles de la infancia, si no hubo epilepsia después, no cuentan (con matices en el UKDMC y la EDTC) |
¿Por qué una crisis bajo el agua es distinta que en tierra?
En tierra, una crisis tónico-clónica (tonic-clonic seizure) es aparatosa, pero cuando la persona vuelve a respirar, lo que entra es aire. Bajo el agua entra agua. El Comité Médico de Buceo del Reino Unido (UKDMC) lo resume así: con equipo convencional, una crisis bajo el agua es «usually a fatal event», porque lo probable es que la boquilla se pierda y se inhale mucha agua durante la fase clónica, la de las sacudidas. Según las recomendaciones de rescate de 2012 del comité de buceo de la Undersea and Hyperbaric Medical Society (UHMS), al final de esa fase puede volver una respiración profunda que, con la vía aérea sumergida y desprotegida, termina casi con seguridad en ahogamiento.
El tercer riesgo aparece al subir. El aire de los pulmones se expande al bajar la presión (ley de Boyle), y si durante la crisis la glotis está cerrada no encuentra salida: barotrauma pulmonar (pulmonary barotrauma). De ahí la recomendación tradicional, que según ese mismo comité recoge, con pequeñas variaciones, el manual de buceo de la US Navy, de mantener a profundidad al buceador que convulsiona hasta que pase la fase clónica. Cuánto se cierra de verdad está en discusión; lo vemos más abajo.
No hace falta una convulsión generalizada. Las ausencias (absence seizures) tampoco son inocuas: David Smart y John Lippmann, en Diving and Hyperbaric Medicine, las describen como una alteración o pérdida brusca de la conciencia que la persona no recuerda, y advierten de que en el agua pueden poner al buceador «at great risk»: en ese rato de incapacidad, perder el regulador puede acabar en ahogamiento.
¿Puede el buceo desencadenar una crisis?
Lo demostrado es que el oxígeno a presión puede provocar convulsiones también en personas sin epilepsia. La toxicidad del oxígeno sobre el sistema nervioso central (CNS oxygen toxicity) produce convulsiones parecidas a una crisis de gran mal que pueden terminar en ahogamiento, y la hipercapnia, el exceso de CO₂ en sangre, es uno de sus principales factores de riesgo (Eynan y colaboradores, 2020). Puede presentarse «with little or no warning» (Hoyt y colaboradores, 2025). Por eso el nitrox y cualquier mezcla tienen un techo de presión parcial de oxígeno, tengas epilepsia o no.
Lo que no está demostrado es que la epilepsia te haga más sensible a ese oxígeno, y ni siquiera el UKDMC habla con una sola voz: su página de epilepsia afirma que las personas con epilepsia «are not more susceptible to convulse under pressure», mientras que la de traumatismo craneal, revisada en julio de 2023, dice que «it is possible» que la presión parcial de oxígeno elevada provoque crisis en alguien predispuesto. Smart y Lippmann recogen la sospecha, pero advierten que «there are no reliable data to support this belief».
Smart y Lippmann enumeran, además, factores del buceo y del snorkel que pueden bajar el umbral convulsivo (seizure threshold): estrés, esfuerzo, privación sensorial, hipercapnia, hiperventilación e hipotermia. La hiperventilación voluntaria desencadena crisis en la gran mayoría de las personas con epilepsia de ausencias (Salvati y Beenhakker, 2019). En una encuesta a 400 pacientes de un centro de epilepsia estadounidense, los desencadenantes más citados fueron el estrés (30 %) y la falta de sueño (18 %) (Frucht y colaboradores, 2000), dos cosas que un viaje de buceo puede reunir. Y la luz: entre el 2 % y el 14 % de las personas con epilepsia tienen crisis provocadas por luz o patrones, y el sol sobre el agua figura entre los estímulos naturales descritos (Fisher y colaboradores, 2005).
¿Qué dicen las guías médicas y en qué se diferencian?
Repasamos cuatro documentos de referencia y no dicen lo mismo: cada uno rige donde se aplica.
Reino Unido. El UKDMC es el más concreto: cinco años sin crisis y sin medicación. Su razón: tras retirar el tratamiento, la mayoría de las recaídas llega en los primeros dieciocho meses y a los tres años el ritmo es, dice, insignificante. No considera seguro bucear con ningún antiepiléptico, porque todos son en algún grado sedantes y pueden agravar la narcosis por nitrógeno. Si las crisis fueron solo durante el sueño, el comité lo estudia caso por caso mediante su proceso de apelación, y un antecedente de ausencias (el antiguo petit mal) no descalifica si no ha habido episodios en cinco años y no ha evolucionado a epilepsia. Ojo con versiones antiguas: la que citaban Smart y Lippmann en 2013 rebajaba el plazo a tres años si las crisis eran solo nocturnas; la vigente ya no da cifra para ese caso.
Australia y Pacífico Sur. La guía de SPUMS, en su sexta edición de 2025, no pone plazo: a quien tenga antecedentes de crisis, ausencias incluidas, o pérdidas de conocimiento sin explicación, «should be strongly advised against diving»; las convulsiones febriles de la infancia quedan fuera. Solo fija cifra para la epilepsia postraumática: al menos cinco años sin medicación y sin crisis antes de que pueda siquiera valorarse.
Cuestionario internacional. Lo elabora el Diver Medical Screen Committee (DMSC) con la UHMS, DAN y DAN Europe, entre otros; lo respalda la mayoría de las agencias de formación. Su versión en español de 2026 pregunta en el cuadro D por «Epilepsia, ataques o convulsiones, o tomo medicamentos para prevenirlos», y responder que sí obliga a pasar por el médico. La guía para el médico que lo acompaña es la más tajante: «Un diagnóstico de epilepsia se considera una contraindicación absoluta para la práctica del buceo»; entre los riesgos graves pone la epilepsia o los antecedentes de convulsiones, salvo las febriles de la infancia.
Buceo profesional. El estándar de la EDTC para el trabajo bajo presión, publicado a finales de 2024, considera cualquier forma de epilepsia una contraindicación, pero admite, en ciertas circunstancias, valorar con evaluación experta a quien lleve cinco años sin convulsiones y sin tratamiento; en su punto sobre pérdidas de conocimiento y desmayos, deja fuera las convulsiones febriles ocurridas hasta los cinco años de edad. No es una guía recreativa, y la propia EDTC advierte de que las normas nacionales pueden diferir de las suyas.
¿Y si llevo años sin crisis gracias a la medicación?
Con las cuatro guías, la respuesta es no. La propuesta en otra dirección viene de epileptólogos londinenses: Almeida, Bell y Sander plantearon en 2007 que quien lleve al menos cuatro años libre de crisis con un tratamiento estable, no tome antiepilépticos sedantes y entienda los riesgos podría plantearse bucear a poca profundidad, siempre que su compañero también los haya comprendido. Sostenían que las razones de la regla británica son «largely theoretical», pero el subtítulo lo deja claro: «A call for discussion». Ninguna de las cuatro guías la ha adoptado.
La prudencia tiene datos detrás. Smart y Lippmann recuerdan que al menos un tercio de quienes dejan la medicación tras quedar libres de crisis recae, y que el riesgo sigue elevado muchos años. En un estudio poblacional de epilepsia de inicio en la infancia, 33 de los 90 pacientes que dejaron la medicación estando libres de crisis recayeron, con un seguimiento medio de 32 años (Sillanpää y Schmidt, 2006). Es una cohorte concreta, no toda la población con epilepsia, pero coincide con lo que reconocen Almeida y colaboradores: el riesgo baja con el tiempo sin llegar a desaparecer. Retirar un tratamiento es una decisión de tu neurólogo, no un trámite para bucear.
Y ojo con el vocabulario: la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) considera la epilepsia resuelta («resolved») tras diez años sin crisis y al menos cinco sin medicación, y advierte de que eso no equivale necesariamente a curada (Fisher y colaboradores, 2014). Y resuelta no cambia lo que declaras: el cuestionario pregunta si la tienes o la has tenido.
¿Y si solo tuve una crisis?
Entonces la pregunta es si fue provocada. La definición práctica de la ILAE se construye sobre crisis no provocadas: dos separadas por más de 24 horas, una sola con un riesgo de repetición de al menos el 60 % en los diez años siguientes, o un síndrome epiléptico diagnosticado. Y las guías de buceo lo tratan distinto: la del cuestionario habla de «antecedentes de convulsiones» sin distinguir; la EDTC incluye entre sus contraindicaciones «Any unprovoked loss of consciousness»; el UKDMC, en su página de traumatismo craneal, veta el buceo si tras el golpe aparece epilepsia, salvo que fuese una crisis aislada en el momento de la lesión, y aun entonces aplica los plazos de baja que esa página fija según la gravedad del golpe. Una crisis única es justo lo que tiene que valorar un médico con formación en medicina subacuática, junto a tu neurólogo.
¿Quién decide si puedes bucear?
Con la mayoría de las agencias de formación, todo empieza con el cuestionario: si respondes que sí a la pregunta de epilepsia, necesitas la valoración de un médico antes del curso; esta guía resume qué se evalúa antes de empezar a bucear. En el Reino Unido, el formulario de autodeclaración del UKDMC remite a sus médicos evaluadores (medical referees) y avisa en mayúsculas de que no declarar una condición médica invalida el seguro. Si hace falta certificado, y quién lo firma, cambia por país y por escuela.
Busca a alguien con formación en medicina subacuática. Smart y Lippmann recordaban en 2013 que en Australia, como en la mayoría de los países, no se exige un médico formado en buceo, y su primer caso lo ilustra: un neurólogo dio el visto bueno a un paciente con más de 18 meses sin crisis y en tratamiento, y después admitió haber equiparado bucear con conducir.
¿Qué tiene que saber tu compañero de inmersión?
Tu compañero (buddy) deja de ser una formalidad si un médico te ha declarado apto: hasta la propuesta de Almeida y colaboradores, que ninguna de las cuatro guías ha adoptado, pedía que entendiera los riesgos igual que tú.
El segundo caso de Smart y Lippmann enseña por qué. Un turista de 27 años con ausencias desde la infancia, sin medicación desde hacía unos diez años y sin episodios desde los 19, llevaba dos días de fiesta, bebiendo más de lo habitual y durmiendo poco. En el barco contestó que no a las preguntas sobre epilepsia: nunca había perdido el conocimiento y no creía tenerla. A unos 6 metros, su compañera notó una postura rara y lo encontró inconsciente, sin el regulador en la boca. Con ayuda de otros lo subieron, respondió a la reanimación y salió del hospital sin secuelas. Según los autores, sobrevivió «only as a direct result of close buddy scrutiny» y de un rescate y unos primeros auxilios rápidos. Y con la regla británica, añaden, habría sido apto: llevaba casi ocho años sin crisis ni medicación.
¿Qué hace el compañero ante una crisis? Lo que le hayan enseñado en su curso de rescate, porque las recomendaciones no son unánimes. El comité de la UHMS propone subir sin demora si el buceador convulsiona sin el regulador en la boca; si lo tiene puesto, sujetarlo sellando los labios alrededor de la boquilla y esperar a que termine la crisis, porque entonces el mayor peligro es el barotrauma con la glotis cerrada. El panel médico del grupo de buceo de la OTAN (Risberg y Phillips, 2019) encontró pocos estudios humanos que respalden esa espera y trabajos en animales que hacen improbable la obstrucción completa de la vía aérea, así que aconseja subir a los buceadores militares sin esperar y deja a las organizaciones civiles decidir si lo adoptan. El procedimiento general está en nuestra guía de rescate de un buceador.
Siguiente paso
Si lo tuyo es la migraña, está en el artículo anterior de esta serie; el cuestionario la pregunta en el mismo cuadro que la epilepsia. Para entender de dónde sale el techo de oxígeno, repasa la ley de Dalton. Y si estás pensando en un bautismo de buceo, cuéntalo antes de firmar nada.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años sin crisis hacen falta para bucear?
Depende de la guía. El UKDMC británico pide como mínimo cinco años sin crisis y sin medicación, y que uno de sus médicos evaluadores valore el caso; la EDTC, para buceo profesional, admite estudiar ese mismo supuesto con una valoración experta. SPUMS y la guía del cuestionario internacional no fijan plazo (SPUMS solo lo hace para la epilepsia postraumática: cinco años sin crisis ni medicación antes de valorarla): desaconsejan el buceo o lo contraindican.
¿Puedo bucear si tuve convulsiones febriles de niño?
Las cuatro guías revisadas las dejan fuera, con matices: el UKDMC, si no fueron seguidas de epilepsia, y la EDTC, en su punto sobre pérdidas de conocimiento, si ocurrieron hasta los cinco años de edad. Decláralas igualmente: el cuestionario pregunta por convulsiones sin excepciones y la exclusión la aplica el médico.
¿Se puede bucear con epilepsia tomando antiepilépticos?
Según el UKDMC, no: todos son en algún grado sedantes y pueden agravar la narcosis por nitrógeno, y la guía del cuestionario internacional trata la epilepsia como contraindicación absoluta. La propuesta de excepciones de Almeida y colaboradores (2007) es una llamada al debate, no una norma.
¿Y hacer snorkel o apnea?
El cuestionario médico internacional cubre también la apnea con las mismas preguntas, y en los registros australianos que revisaban Smart y Lippmann en 2013, la epilepsia pudo contribuir a la muerte de al menos 11 personas que hacían snorkel entre 1972 y 2003.
