En el control del aeropuerto casi nadie pierde el regulador. Quien se dedica a volar con equipo de buceo acaba descubriendo que el problema no es el bulto grande y caro, sino un objeto pequeño que casi siempre se mete en la maleta equivocada: la batería de litio de la linterna, de la cámara o de la powerbank. Y el límite no lo decide tu aerolínea. Sale de las Instrucciones Técnicas de la OACI para el transporte sin riesgos de mercancías peligrosas por vía aérea, que las compañías aplican a través del reglamento de mercancías peligrosas de IATA. Por eso el umbral en vatios-hora se repite salgas de donde salgas, y por eso discutir en la puerta de embarque no lleva a ningún sitio: no es una norma del agente que tienes delante.
En resumen
| Batería de litio-ion | Cabina | Bodega | ¿Permiso previo de la aerolínea? |
|---|---|---|---|
| Hasta 100 Wh, instalada en el aparato | Sí | Sí | No (máximo 15 aparatos por persona) |
| Hasta 100 Wh, suelta o de repuesto | Sí | No | No (máximo 20 repuestos por persona) |
| Hasta 100 Wh, powerbank | Sí | No | No (máximo 2 powerbanks) |
| Más de 100 y hasta 160 Wh, instalada en el aparato | Sí | Sí | Sí |
| Más de 100 y hasta 160 Wh, suelta o de repuesto | Sí | No | Sí (máximo 2 por aparato) |
| Más de 100 y hasta 160 Wh, powerbank | Prohibida | Prohibida | — |
| Más de 160 Wh | No | No | Solo como carga declarada |
Datos de la guía de IATA Passengers Travelling with Lithium Batteries, revisada para la reglamentación de 2026. Para las baterías de litio metálico, las que no se recargan, el criterio no son los vatios-hora sino el contenido de litio, con un tope general de 2 gramos por batería; entre 2 y 8 gramos solo viajan las de equipos médicos portátiles y con permiso previo de la aerolínea.
Por qué el límite no lo pone tu aerolínea
Esta es la parte que cambia cómo te preparas. Las condiciones que publica cada compañía no son una política comercial: son la traducción de un texto internacional. La propia guía de IATA declara que se basa en la edición 2025-2026 de las Instrucciones Técnicas de la OACI y en la 67ª edición de su reglamento de mercancías peligrosas.
La consecuencia tiene dos caras. La buena: no necesitas investigar las reglas de cada aerolínea de tu itinerario, porque el esqueleto es idéntico y se aprende una vez. La mala: nadie en el aeropuerto puede hacerte una excepción, porque la norma no le pertenece.
Con un matiz. Las compañías pueden ser más restrictivas que el mínimo internacional, nunca menos. La propia guía de IATA advierte de que las aerolíneas están adoptando por adelantado restricciones sobre powerbanks que todavía no han entrado en la reglamentación. Así que el marco es común, y lo que cambia de una compañía a otra es siempre en la dirección de apretar.
Los vatios-hora: qué número hay que mirar y dónde está escrito
Un vatio-hora no es una unidad esotérica. Se obtiene multiplicando la capacidad en amperios-hora por la tensión nominal: Wh = Ah × V. Y no hace falta que lo calcules casi nunca, porque la reglamentación exige que toda batería de litio-ion lleve el valor en vatios-hora marcado en el exterior de la carcasa.
Ese detalle es el consejo más útil del artículo: antes de salir de casa, dale la vuelta a cada batería y lee el número. No lo estimes ni lo busques en un foro. Léelo.
La razón es que la guía de IATA es explícita en lo que pasa si nadie puede leerlo: si el personal de la compañía no consigue verificar el valor en vatios-hora ni en la batería ni en la documentación del aparato, la aerolínea puede no autorizar el transporte. Una batería genérica sin marcar, comprada barata por internet, no es una batería con menos vatios-hora: es una batería sin dato, y sin dato la respuesta por defecto es que no.
Las linternas son el problema, no el regulador
Con una linterna de buceo el umbral rara vez es el obstáculo, y lo vas a saber en cuanto le des la vuelta a la batería y leas el número. El obstáculo es dónde la metes.
La regla que más gente incumple sin saberlo es esta: las baterías de litio sueltas o de repuesto solo pueden viajar en cabina, jamás en la maleta facturada, sin importar lo pequeñas que sean. Y viajan con una condición añadida: cada una tiene que ir protegida individualmente contra cortocircuitos, en su envase original, con los bornes cubiertos con cinta, o cada una en su propia bolsa de plástico o funda.
La FAA dice lo mismo y sin matices en su hoja PackSafe: en la casilla de las baterías de litio, el equipaje facturado es un no, y las powerbanks y las baterías de repuesto tienen que quedarse con el pasajero en la cabina.
Aquí es donde la cosa se vuelve concreta para un buceador. Si aplicas la regla de las dos linternas, una principal y una de repuesto, lo más probable es que también lleves un juego de baterías de recambio. Ese juego no puede bajar a la bodega. Y si lo dejas dentro de la linterna, entonces ya no es una batería suelta sino un aparato, y cambia de casilla en la tabla.
Un apunte de sentido común que la propia guía recoge: las aerolíneas prefieren que las baterías de repuesto y las powerbanks viajen por debajo del 25 % de carga, y pueden exigirlo como condición. Cargar la linterna hasta el tope la noche antes de volar es justo lo contrario de lo que te conviene.
La cámara, el flash y la powerbank juegan con reglas distintas
El equipo de fotografía submarina es donde aparecen de verdad las baterías grandes, y donde el tramo de 100 a 160 Wh deja de ser teórico. En ese tramo todo requiere aprobación previa de la aerolínea, tanto si la batería va montada en el aparato como si es un repuesto, y en el caso de los repuestos el tope baja a dos por aparato. Conseguir esa aprobación no se improvisa en el mostrador: hay que pedirla con antelación y llevar preparado el valor en vatios-hora, el número de baterías y si son extraíbles o no.
Las powerbanks merecen párrafo aparte porque su régimen es el más estricto de la tabla y el que más ha cambiado. Solo se permiten dos powerbanks de hasta 100 Wh por persona, siempre en cabina. Por encima de 100 Wh están directamente prohibidas, incluso con permiso. Y hay tres condiciones de uso a bordo que ya aplican muchas compañías: no recargarlas desde la toma de corriente del avión, no guardarlas en el compartimento superior y no usarlas para alimentar otros aparatos durante el rodaje, el despegue y el aterrizaje.
Lo mismo vale para el ordenador de buceo, el portátil y el teléfono: la indicación general es llevarlos siempre contigo en cabina. Si por lo que sea tienen que ir facturados, la exigencia es que estén completamente apagados, no en suspensión ni en hibernación.
Qué pasa si te quitan la maleta de mano en la puerta
Este es el escenario que arruina un viaje bien preparado, porque llega después de que hayas hecho todo bien. Vuelas en un avión pequeño, o el vuelo va lleno, y en la puerta te piden la maleta de mano para bajarla a la bodega. En ese momento tu bolsa deja de ser equipaje de cabina y pasa a ser equipaje facturado, con todas las prohibiciones de la bodega. La guía de IATA lo convierte en una instrucción directa: si te retiran la bolsa de mano en la puerta, saca antes todas las baterías de litio y los aparatos que las lleven.
Por eso conviene empacar pensando en ese momento. Las baterías, las powerbanks y los aparatos pequeños agrupados en una bolsa aparte, dentro de la mochila, de donde se puedan sacar de un tirón y sin vaciar nada más. No es manía: es la diferencia entre entregar la maleta y perder el juego de baterías.
El equipo pesado viaja mejor de lo que crees
Frente a todo lo anterior, el material voluminoso da menos guerra de lo que sugiere su tamaño. La guía de viaje de DAN separa lo que sube contigo —regulador, ordenador, máscara y traje de baño, para poder bucear aunque la maleta se retrase— de lo que puede ir en cualquiera de los dos, como el chaleco, las aletas o el snorkel. Es una cuestión de comodidad y de retrasos, y ahí eliges tú. Lo que aquí interesa es el tercer grupo, el que no elige nadie: las herramientas de corte, los arpones y las botellas solo pueden facturarse. Son la contrapartida exacta de las baterías, que solo pueden hacer el viaje contrario.
Las botellas tienen además una condición propia: DAN recuerda que hay que desmontarles la grifería. Encaja con lo que prohíbe la FAA, que dedica a las botellas de aire a presión —buceo incluido— una casilla propia en su chart PackSafe: no se admiten ni en cabina ni en bodega mientras sigan presurizadas. Una botella solo vuela cuando ha dejado de ser un recipiente a presión.
Si estás decidiendo qué comprar antes de un viaje largo, este reparto debería pesar tanto como el precio, y es un buen momento para repasar en qué orden conviene comprar el equipo. Lo que solo puede facturarse viaja siempre lejos de ti: si la maleta se pierde o llega tarde, se pierde con ella. Lo que se ajusta al cuerpo y cabe en la mochila es lo único que controlas de puerta a puerta.
Y a la vuelta, el problema ya no es la batería
En el vuelo de regreso las reglas de litio son idénticas, pero hay una restricción nueva que no estaba en el de ida: acabas de bucear. La cabina va a menos presión que el suelo, y eso aumenta el estrés descompresivo, así que el intervalo mínimo en superficie antes de embarcar deja de ser una recomendación blanda y pasa a condicionar el final del viaje. Los intervalos que recomienda DAN y el modo de encajarlos en el itinerario están en el artículo sobre volar después de bucear.
Y hay un detalle del regreso que casi nadie anticipa: las baterías vuelven cargadas. Vienen de recargas nocturnas en el hotel, justo lo contrario de lo que prefieren las aerolíneas para los repuestos y las powerbanks. Si tu última jornada es de superficie, aprovéchala también para eso: dejar sin carga lo que va a viajar suelto en la mochila y revisar que ningún cargador se ha quedado en el enchufe.
Lo que en realidad estás gestionando
Mirando la tabla de IATA de lejos, se ve una lógica que no es la del equipaje sino la del fuego. Casi todas las prohibiciones empujan las baterías en la misma dirección: hacia arriba, hacia la cabina, hacia donde hay personas. La guía de IATA le pide al pasajero que avise a la tripulación de inmediato si un aparato se calienta, echa humo o está dañado, y esa instrucción solo funciona si el aparato está a la vista. Una batería que falla en la bodega no la ve nadie.
Por eso la norma resulta contraintuitiva la primera vez: parece que te obligan a subir al avión lo más peligroso. No es eso. Te obligan a subir lo que tiene que poder vigilarse. Y eso convierte tu bolsa de mano en la única parte del equipaje que de verdad tienes que pensar antes de salir de casa: el resto lo resuelve una báscula, y esto lo resuelve leer un número escrito en una carcasa de plástico.
Preguntas frecuentes
¿Puedo llevar las baterías de repuesto de la linterna en la maleta facturada?
No. Las baterías de litio sueltas o de repuesto solo pueden viajar en cabina, nunca en bodega, y eso incluye las powerbanks. La guía de IATA para pasajeros lo recoge en su tabla de límites y la FAA lo repite en su hoja PackSafe: los repuestos y las powerbanks tienen que quedarse con el pasajero en la cabina. Ojo con la maleta de mano que te retiran en la puerta de embarque: en cuanto baja a la bodega rige la regla de la bodega, y por eso la propia IATA pide sacar antes todas las baterías.
¿Cuántos vatios-hora tiene mi linterna de buceo?
Está escrito en la propia batería. La reglamentación exige que toda batería de litio-ion lleve marcado el valor en vatios-hora en el exterior de la carcasa. Si no lo encuentras, calcúlalo multiplicando la capacidad en amperios-hora por la tensión nominal (Wh = Ah × V). Si el personal del aeropuerto no puede verificar ese valor ni en la batería ni en la documentación del aparato, la aerolínea puede negarse a transportarla.
¿Puedo volar con mi botella de buceo?
Solo facturada y con la grifería desmontada, según la guía de viaje de DAN. La FAA lo corrobora desde el otro lado: en su chart PackSafe, las botellas de aire a presión, buceo incluido, no se admiten ni en cabina ni en bodega mientras sigan presurizadas. Dicho de otro modo, una botella solo vuela cuando ha dejado de ser un recipiente a presión. DAN la incluye además entre el material que se encuentra con facilidad en alquiler en destino.
¿Necesito permiso de la aerolínea para llevar mi equipo de fotografía submarina?
Depende del tamaño de las baterías, no del equipo. Por debajo de 100 Wh no hace falta ningún permiso. Entre 100 y 160 Wh sí necesitas la aprobación previa de la aerolínea, tanto si la batería va montada en el aparato como si es un repuesto, y en ese tramo solo se permiten dos repuestos por aparato. Por encima de 160 Wh no puede viajar como equipaje de pasajero en ninguna forma.
¿Qué hago si me piden la maleta de mano en la puerta de embarque?
Sacar de ella todas las baterías de litio y los aparatos que las lleven antes de entregarla: es la instrucción textual de la guía de IATA. En cuanto la bolsa baja a la bodega deja de ser equipaje de cabina, y tanto IATA como la FAA cierran esa puerta: las baterías de repuesto y las powerbanks viajan con el pasajero, nunca abajo. Por eso conviene llevarlas agrupadas en una bolsa aparte que puedas extraer sin vaciar el resto.
